¡Todos tenemos sentimientos!

Las emociones fungen como una estructura que siempre está para ayudarnos, si la utilizamos a nuestro favor. Dios nos hizo perfectos. No nos puso emociones para molestarnos con la tristeza o el miedo. Claro que no. Tienen una razón de ser. Las emociones son indispensables para conectarnos con la realidad. Sin embargo, por una mala educación emocional y por experiencias propias, aprendemos a esconderlas trayendo como consecuencia graves problemas.

Un ejemplo de ello son las enfermedades. La ecuación es muy fácil: Si no nos damos permiso de sentir, nos enfermamos, tanto física, como mentalmente.

Desde mi punto de vista, otros problemas incluso más graves son los vicios:

Un vicio nace por nuestra incapacidad de sentir y dar oportunidad a nuestras emociones de manifestarse. Se trata de un mecanismo de defensa contra aquello que nos hace sentir dolor, de tal manera que nos asimos de un gusto especial y desmedido por algo. Cada vez lo consumimos más frecuentemente y el exceso empieza a aparecer para mitigar ese dolor.

Estos gustos especiales van desde el alcohol, las drogas, el cigarro, el sexo, etc., que pueden ser vicios físicos, hasta vicios emocionales como la comida (me trago lo que siento), las redes sociales (no quiero estar solo), el trabajo (prefiero estar trabajando que llegar a casa), etc.

Estar conscientes de nuestros vicios no es fácil, pues como ya habíamos dicho,  se trata de un mecanismo de defensa. Para ayudar a identificar si tenemos algún vicio, estas preguntas nos pueden ser de utilidad:

  1. ¿Deseas estar con / hacer algo, y ese pensamiento de deseo ocupa más del 40% de tu tiempo del día?
  1. ¿Te preocupas si por alguna razón no logras estar con / haciendo algo?
  1. ¿Tienes comportamientos guiados para facilitarte estar con / haciendo algo?
  1. ¿Pierdes el control si no puedes estar con / haciendo algo?
  1. ¿Te das cuenta que tienes dependencia con / haciendo algo? ¿Y eso te da satisfacción?
  1. ¿Te das cuenta que al estar con / haciendo algo, tiene consecuencias negativas?

Debemos responder honestamente a las preguntas. No te preocupes si descubriste algo que no te agradó. ¡Todos tenemos algún vicio!

Lo importante es estar conscientes del daño que provocamos al tenerlos, a nosotros mismos y a quienes nos rodean. Pero también es fundamental tener en cuenta que aquello que estamos dejando de sentir, seguramente nos servirá para arreglar ese pedacito de la realidad que no podemos ver con claridad. Un vicio sin volverse consciente, siempre nos traerá sufrimiento.

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