10 retos para financiar el sector salud

México. – Dentro de los puntos presentados en el “Foro sobre Financiamiento al Sistema Único de Salud”, el doctor en economía de la salud Eduardo González-Pier hizo un recuento de retos y oportunidades que deben considerarse al momento de definir los instrumentos de planeación.

Dentro de la materia de financiamiento se mencionaron 10 puntos:

1. México destina a salud muy poco de su ingreso comparado con otros países

Tanto el gasto total en salud como específicamente el gasto público destinado a salud, como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), están por debajo del que destina el promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Del 2000 al 2017, el gasto público en salud de México se ha mantenido entre 2 y 2.8% del PIB, mientras que el promedio de la OCDE ha evolucionado de 5 a 6.4 por ciento.

2. En particular, el gasto público per cápita en salud es muy bajo

Si se ve la repartición del gasto en salud en términos per cápita, se observa que entre el 2000 y el 2017 se incrementó de 301 a 482 dólares por persona (a precios constantes al 2010), pero al compararnos con la OCDE, los mexicanos estamos en gran desventaja, pues el promedio de la OCDE se elevó en el mismo periodo de 1665 a 2594 dólares por persona. Es decir, la brecha se mantiene, y un mexicano recibe 5 veces menos para su salud que esos países.

3. Persiste la brecha en el gasto público entre población con y sin seguridad social

El diferencial entre la cantidad destinada a la salud de población sin seguridad social, si bien se ha reducido del 2000 a la fecha, aún es baja frente a lo que se destina a la población asegurada. En el 2016 fueron 320,000 millones de pesos para la población asegurada del IMSS, ISSSTE, Pemex o Sedena. En cambio, para los habitantes sin seguro fue de unos 270,000 millones (precios constantes al 2016).

4. No se observa un incremento sustancial en el gasto público en salud para el 2019

Conforme al Presupuesto de Egresos de la Federación, dentro del gasto programable la función de salud no ha tenido un avance significativo. Para el 2019, se destinó un total de 597,147.4 millones de pesos, que frente a los 564,935.7 millones del 2018, representa un avance de 5.7%, que en términos reales (descontando la inflación) queda prácticamente sin cambio de un año a otro.

5. De los ingresos públicos, México destina menos a salud que otros países

La proporción de lo que se destina al rubro de salud respecto del total del gasto público es otro aspecto que deja a México en desventaja frente al promedio de los países de la OCDE. En el 2015 la diferencia fue clara: los de la OCDE destinaron 15.4% del gasto público, mientras que México destinó 13%, y en los últimos 12 años esa brecha no ha variado mucho.

6. México no cuenta con espacio fiscal para aumentar el gasto público en salud

Es otro punto claro que evidencia la brecha frente a países mas avanzados en sus sistemas de salud. La recaudación tributaria como porcentaje del PIB es notoriamente más alta en los países de la OCDE que en México. En el 2015 ese indicador en la OCDE fue prácticamente del doble que en México.

7. El gasto de bolsillo sigue siendo excesivamente elevado

Los países con menor proporción de gasto de bolsillo son Noruega, Dinamarca, Suecia, Islandia, Reino Unido, Finlandia y Canadá. Al mismo tiempo, son los que tienen en el gasto de gobierno la mayor proporción de inversión destinada a salud. En cambio México registra el gasto de bolsillo más elevado de toda la OCDE.

8. Los problemas de calidad en la atención pública impulsan la demanda de servicios privados

Ello deriva en duplicidad ineficiente, ya que los mismos afiliados a servicios públicos usan servicios de instituciones privadas, lo que es un pago doble.

9. El gasto en salud se centra más en curación y rehabilitación que en prevención

Y a diferencia de la OCDE, casi no dedicamos a cuidados de largo plazo, pero sí más a insumos médicos.

10. Son las familias las que atienden los cuidados de largo plazo

Como las instituciones no apoyan con cuidados de largo plazo, son los familiares, principalmente mujeres, quienes cubren este gasto, que representa una quinta parte de la inversión en salud.

Con información de El Economista.

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