Fuera del circuito de salas de cine masivas, hay unas cuantas que proponen una experiencia diferente, con selecciones de películas que no siguen los estrenos de cartelera y que se ubican en edificios históricos.
Sí, no lo vamos a negar: nos encantan los complejos cinematográficos actuales en los que compramos nuestras entradas desde el celular, elegimos los asientos y vemos la película comiendo un sushi empanizado con poco wasabi.
Pero hay que reconocerlo, lo que tienen estos complejos es que son uniformes, a penas pones un pie adentro y da lo mismo si estás en Campeche, Querétaro o La Patagonia.
Hay veces que la nostalgia nos llega por esos años en los que ir a ver una película no era uno más de nuestros consumos culturales sino un suceso. Ese tiempo en el que las salas de cine emulaban la dinámica de los teatros y uno iba también para ver y ser visto, cuando elegíamos la sala no porque fuera la más cerca de nuestra casa o estuviera de paso en nuestro camino sino porque era la más bonita o la que tenía una impecable curaduría de películas.
Y no estamos diciendo que vamos a dejar de ir a los complejos actuales, cómodos y muy prácticos, pero de vez en cuando nos seguimos dando una vuelta por aquellos lugares para disfrutar la magia del cine como antes.
1. Cine Tonalá
Ciudad de México, Tijuana, Baja California, y Bogotá (Colombia)
Es el cine a la antigüita más moderno. Comenzó en mayo de 2012 en la Ciudad de México como una propuesta que combinaba un lugar con una decoración industrial, un cine y un bar donde vendían pizzas y mezcal. Con el tiempo se fue transformando para convertirse en un centro de entretenimiento: hay espectáculos de teatro, danza, stand up y música. Su restaurante ha consolidado una carta con platillos que tienen influencia mexicana moderna, pero ¡continúan los mezcales!
El concepto creció tanto que actualmente están en proceso de post producción de su primera película Casa Roshell, de la directora chilena Camila José Donoso, pero no sólo eso, sino que abrieron dos sucursales más: una en Tijuana y otra en Bogotá, Colombia.
2. Sala de Cine Guillermo del Toro
Guadalajara, Jalisco
Está dentro del Instituto Cultural Cabañas, un edificio que resulta un placer estético para la vista. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y alberga algunos de los más importantes murales de José Clemente Orozco.
Desde 1984, comenzó a funcionar una sala de cine que fue de los primeros lugares donde se proyectaban películas no comerciales en Guadalajara, un oasis para los cinéfilos. Después de varios años cerró y en el 2007 fue remodelada para luego ser bautizada como Sala Guillermo del Toro.
Desde el 2012, es sede de la Cineteca Nacional Jalisco, que ofrece proyecciones tanto en 35 milímetros como en formatos digitales.
FB: @CinetecaNacionalJalisco
http://hospiciocabanas.jalisco.gob.mx/
3. La Sala Alternativa
Aguascalientes, Aguascalientes
Es un concepto de sala de cine chica, pero se enfocan en hacer una excelente curaduría de películas que generalmente no llegan a las marquesinas comerciales. Renuevan cartelera cada semana, pero exhiben alrededor de seis filmes simultáneamente.
Parten de la idea de que ver buen cine no tiene por qué ser caro, así que sus precios son más bajos que los de otras salas. Cuentan, además, con una cafetería y dulcería para endulzarles las proyecciones a los espectadores.
http://www.salaalternativa.com/
4. Cineteatro Rosalío Solano
Querétaro, Querétaro
Está en un edificio que data de 1929 y siempre funcionó como cine y teatro. Fue demolido y cambiado en varias ocasiones hasta que, en el año 2000, se elaboró un proyecto para reconstruir una de sus fastuosas salas respetando la arquitectura colonial que la caracterizaba y tras eso se le bautizó con el nombre que ahora lleva. Se realizan espectáculos de teatro música, danza y, obviamente, muestras de cine.
FB: @CineteatroRS
5. Cineclub Casa Natal de Morelos
Morelia, Michoacán
Desde 1982, dentro del Museo Casa Natal de Morelos nació un cineclub cuyo objetivo es todavía hacer proyecciones desde un punto de vista cultural y no comercial. Organizan ciclos de películas ya sea por nacionalidad, director, actor o género y es una de las sedes del Festival Internacional de Morelia.
Su vocación es sin fines de lucro y la entrada es gratuita, aunque se aceptan cooperaciones voluntarias.
FB: MuseoCasaNatalDeMorelos
6. Autocinema Coyote
Ciudad de México
Ofrece una experiencia típica los años 50, ya que revivieron el concepto del autocinema. Organizan ciclos regulares de proyecciones de películas clásicas, no es un lugar para ver estrenos. Tienen tienda de recuerditos y cafetería con especialidades como malteadas, hamburguesas, palomitas y otros antojos.
Además de ver la película desde tu auto, hay un área lounge con sillas estilo Acapulco. El boleto de entrada es válido por auto sin límite de pasajeros.









