A 25 años de emerger del mar, La Sirenita no pierde su encanto

México, DF.- Hace 25 años, Ariel, aquella adolescente impulsiva, independiente, rebelde e hija de Tritón, comenzó desde las profundidades del océano una revolución que terminaría por contagiar a todas las princesas de Disney, que desde aquel entonces nunca volvieron a ser las mismas. En su cuarto de siglo, Excélsior hace un recuento de lo más memorable de La Sirenita.

Su cabello pelirrojo, sus enormes ojos azules y esa figura estilizada con cola de sirena, fueron algunos de los elementos más entrañables del personaje, que terminó por robarse el corazón de los espectadores gracias a elementos como la valentía, su arrojo y por supuesto, su enorme sentido de humanidad.

La sirenita (The Little Mermaid) se estrenó en nuestro país el 17 de noviembre de 1989, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de aquel año y abarrotando los ya extintos cines, que en aquel entonces solamente proyectaban una película a la vez.

La película, que recaudó cerca de 211 millones de dólares en la taquilla mundial, preservó el reinado de Walt Disney Company en el terreno de la animación, y se convirtió en un clásico inmediato, ocupando un lugar especial en el llamado “universo de las princesas”.

Su voz en inglés fue obra de Jodi Benson, una reconocida actriz de doblaje que también recordamos por el personaje de Barbie en la saga de Toy Story o el de Helena de Troya en la serie televisiva y animada Hércules. Pero Ariel — interpretada en español por Gabriela León e Isela Sotelo (canciones)— no nos cautivó sola. En sus aventuras siempre estuvo acompañada por dos amigos tan fieles como inseparables: Flounder y sobre todo Sebastián, ese simpático cangrejo colorado que parecía haber sido “pescado” de una bahía veracruzana o cubana.

Ese diminuto crustáceo cuya voz en español fue doblada por Michael Cruz nos regaló una de las mejores y coloridas canciones en la historia del cine animado, comparable a otros temas clásicos como Amigo fiel, de Toy Storyo la emblemática Hakuna Matata, de El rey león.

“Bajo del mar, bajo del mar, Vives contenta, siendo sirena eres feliz

    Sé que trabajas sin parar y bajo el sol para variar

Mientras nosotros siempre flotamos

    Bajo el mar»

El tema era interpretado en un momento clave de la cinta dirigida por Ron Clements y John Musker, mientras Sebastián trataba de convencer a la joven pelirroja de no abandonar las profundidades en busca de otro mundo, el de los seres humanos que siempre terminan por comerse a los seres marinos.

Mención aparte merece la villana de la historia: Úrsula, la bruja del mar. Pocos saben que este personaje estuvo inspirado en nada menos que Divine, el actor travesti que protagonizó filmes como Pink Flamingos y Cosa de hembras, de John Waters. Su espíritu desvergonzado influyó tanto en el diseño del personaje, como en los compositores Howard Ashman y Alan Menken, quienes permitieron a Pat Carroll (quien prestó su voz) que incluyese fragmentos improvisados en el tema Pobres almas en desgracia. No hay que olvidar que Úrsula, a través de un contrato y su respectivo maleficio, convierte a Ariel en una humana con piernas y la posibilidad de respirar afuera del agua.

La sirenita se convirtió en la primera princesa de Disney en lucir cola, escamas y bikini en lugar del habitual vestido de gala, aunque continuó con la narrativa del príncipe azul (Eric, la voz en español, fue de Demian Bichir), una “moraleja” que todavía causa escozor en la compañía de animación.

Los planes del estudio para rodar esta cinta comenzaron desde 1940, cuando el propio ‘Tío Walt’ adquirió los derechos del cuento original de Hans Christian Andersen.

El plan del jefazo era rodar una versión mucho más fiel de la historia (incluyendo sus detalles más gore) en forma de cortometraje para una película que recogería varios relatos del autor danés, pero una huelga de animadores que tuvo lugar al año siguiente terminó por hundir sus planes. Los ejecutivos, de la mano de su talento, retomaron el sueño de Walt y convirtieron a la película en una de sus mejores producciones luego de un bache de los años 80, donde Pixar y su revolucionaria técnica digital aún todavía no se asomaba a buscar un lugar en el mercado.

La sirenita reconcilió a Disney no sólo con el público, sino también con la crítica especializada y con la academia de Hollywood, quien le otorgó sendas nominaciones en Mejor Canción (dos menciones) y Banda Sonora Original, cuyo Oscar se fue para sus vitrinas.

A un cuarto de siglo de su estreno, el tema de Bajo del mar sigue resonando en la cabeza de millones de personas alrededor del mundo, así como de nuevas generaciones, las cuales se siguen disfrazando como los personajes principales de la cinta.

Con información: Excelsior

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