Advierten sobre abuso de analgésicos opioides en México

Ciudad de México.- Ante el abuso en la utilización de analgésicos opioides, es necesario que el gobierno mexicano, a través de las instituciones del sector salud y riesgos sanitarios, fortalezcan las estrategias y criterios científicos que permitan el uso adecuado de estos medicamentos y garanticen mejores prácticas, aseguró Fernando Aviléz Tostado, quien preside la fundación “No Más Negligencias Médicas”.

Es por ello, aseguró, que las instancias gubernamentales mantengan una supervisión en la prescripción de este tipo de medicamentos, ya que su uso inadecuado podría tener repercusiones negativas para la salud de los consumidores de estas sustancias.

Aviléz Tostado comentó que en el mundo existe una preocupación creciente por asegurar el uso adecuado, equitativo y homogéneo de los analgésicos opioides. De este modo, dicho uso, dijo, estará garantizado para quien necesite estos fármacos, sobre la base de una buena indicación clínica, y al mismo tiempo se minimizarán los riesgos inherentes a su uso.

Hizo ver que en los últimos años, en los Estados Unidos este tema ha sido ampliamente abordado en los medios de comunicación, particularmente aquellos relacionados con un exceso de indicaciones inadecuadas de los analgésicos opioides e incluso la derivación hacia un uso posterior de heroína como sustitutivo de estos fármacos.

“Todo esto ha condicionado un incremento que se podría decir que “explosivo”, de las personas adictas que demandan tratamiento por ello y también de los fallecimientos relacionados. Esta –calificó—es una “epidemia silenciosa” que ha llegado hasta el punto de exigir la puesta en marcha de acciones específicas por parte del gobierno de esa nación para frenar este preocupante fenómeno.

Al retomar la Guía para el buen uso de analgésicos opioides, Fernando Aviléz aseguró que pese a que en México no existe una prohibición general de uso de las sustancias fiscalizadas aquellos casos en los que dicho uso esté relacionado con fines médicos o de investigación.

Esto quiere decir que los riesgos de un uso recreativo, tanto a nivel individual como para el conjunto de la sociedad, no se compadecen con la obligación de las administraciones de velar por la salud pública general.

Pero negar el acceso a dichos fármacos, como aún ocurre en ciertos países, supondría un grave atentado contra los Derechos Humanos, pero que si es necesario contar con una mayor fiscalización en su uso de este tipo de analgésicos cada vez más potentes, que han sido autorizados por las agencias del medicamento de países o regiones como parte del arsenal terapéutico por su balance riesgo/beneficio favorable.

Pero –advirtió– estos fármacos no carecen de efectos secundarios e incluso de graves complicaciones, a veces mortales, cuando su uso no es el adecuado. A esto se une una sociedad que cada vez demanda en mayor medida soluciones más inmediatas a sus distintos anhelos y muestra menor tolerancia a la frustración, concluyó.

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