La especie es una de las únicas tres del mundo que puede contagiarse de un cáncer.
Desde mediados de los noventa se descubrió un cáncer facial transmisible que está mermando a la comunidad de Demonios de Tasmania. Este mal desfigura los rostros de este tipo de marsupiales con muchas tumoraciones, los cuales les impiden comer y respirar hasta provocarles la muerte. De acuerdo con los expertos, si no se consigue desarrollar un tratamiento efectivo para este tipo de cáncer en un par de décadas la población de Demonios de Tasmania se reducirá drásticamente hasta rozar la extinción.
Lamentablemente un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge acaba de descubrir un nuevo y diferente cáncer facial transmisible que afecta a los Demonios de Tasmania.
El primer e histórico tumor transmisible (DFT1) en Demonios de Tasmania fue descubierto en la costa este de Australia en 1996. De acuerdo con los expertos, fue generado por una hembra, la cual trasmitió el mal -como si de zombies se tratara- por medio de mordiscos, apareamiento e incluso roces de su cuerpo. El nuevo cáncer, conocido como DFT2, se ha detectado en cinco demonios en el sur de Tasmania, causa tumores que son indistinguibles del primer tipo de cáncer, pero son histológicamente distintos. Además, lleva un cromosoma Y, lo cual vuelve su origen diferente al original femenino.
La investigación concluye que el DFT2 es la prueba de que los Demonios de Tasmania han generado al menos dos tipos de cáncer transmisible en distintos linajes, señalando que la especie se encuentra en un grave peligro.
Los Demonios de Tasmania son una de las tres únicas especies en el mundo que pueden “contagiarse” de un cáncer. Las otras dos son los perros y las almejas de caparazón blando.




