Kabul, AFGANISTÁN.- Hoy se registró un doble atentado suicida en el centro de Kabul, que dejó 25 muertos y 49 heridos.
Primero, un hombres que iba en una moto se hizo estallar en el área de Shashdarak, cerca de donde tienen su sede la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad, la OTAN y varias ONGs internacionales. El saldo fue de cuatro muertos.
Tras el estallido, un grupo de periodistas llegó a la zona donde otro hombre activó su carga explosiva. Medios locales confirmaron que entre las víctimas hubo nueve periodistas.
Más tarde, el Estado Islámico reivindicó a través de un comunicado los ataques.
Al número de muertos en Kabul se sumó el asesinato en la provincia oriental de Khost de un periodista de la BBC, Ahmad Shah, al ser tiroteado por desconocidos.
Se trata de una de las jornadas más violentas desde 2001 para la prensa.
En un comunicado, el presidente Ashraf Gani dijo que «la libertad de expresión es uno de los logros importantes del pueblo y el Gobierno de Afganistán. Salvaguardaremos la libertad de expresión con todo nuestro poder y capacidad».
Agregó que estos ataques constituyen «crímenes contra la humanidad y los principios islámicos» y que atacar mezquitas, periodistas y la libertad de expresión es «un claro crimen de guerra».
Con ello se refirió a otro atentado suicida, en la sureña provincia de Kandahar, perpetrado contra un convoy de la OTAN que dejó once niños muertos, luego que la explosión derribó el muro de la mezquita en la que estaban.
En el atentado también resultaron heridas 20 personas, entre ellas ocho soldados rumanos de la OTAN.
La ONU condenó en los «términos más enérgicos» el ataque.
«Estoy más indignado aún porque el ataque parece haber buscado deliberadamente como objetivo a periodistas; este ataque justo antes del Día Mundial de la Libertad de Prensa, es un asalto directo a la
libertad de expresión», Tadamichi Yamamoto, jefe de la misión del organismo en Afganistán.
Redacción / Foto: APTN




