Es una historia que ni el más prolífico de los escritores pudo haberse imaginado, ni el más avezado director de cine o guionista del séptimo arte pensó en que esta historia podía trastocar los corazones y sentimientos de los amantes y de los ajenos a la vida deportiva.
Es una historia de las que siempre se va a hablar, siempre se va a recordar y ojala siempre se tomara como ejemplo a trasmitir a las generaciones venideras. Es la historia de un equipo bien llamado cenicienta del futbol mundial . es la historia de un equipo inmerso en la precariedad económica, con un director técnico al borde de la jubilación .
La conquista de la Premier por el Leicester ha devuelto el romanticismo y la magia al deporte. Una casualidad, un cese inesperado, el del técnico Nigel Pearson, inicio con esta maravillosa historia llena de pasión y pureza deportiva, donde el único motor que movía y motivaba a esta modesta plantilla era demostrar que no hay límites cuando se tiene el deseo de trascender y de triunfar sin necesidad de millones y millones de euros en la cartera.
Ante la salida del Pearson, se rescato del olvido al italiano Claudio Rainieri, con experiencia en Italia, España, Francia, Inglaterra y Grecia y un palmarés aseado: una Copa y una Supercopa con el Fiorentina y una Copa del Rey española, con el Valencia, con el que también consiguió una Supercopa europea.
Sin gastos llamativos y sin el relumbrón de los grandes fichajes. Con el único objetivo inicial de consolidarse la máxima categoría del fútbol inglés y alejarse de los agobios padecidos una temporada antes, cuando estuvo al borde del descenso.
Con solo tres títulos de copa el técnico Rainieri y el propietario Vichai Srivaddhanaprabha fueron componiendo un plantel de bajo costo. Futbolistas sin repercusión, sin renombre, sin nombre en la Premier, pero ideales para encajar en el proyecto de su técnico.
El precio total de la plantilla del Leicester no alcanza los 55 millones de euros. Los responsables de la entidad hicieron piruetas contables en su día para apañar un plantel que, inicialmente, fuera capaz de sostenerse en la Premier. Ahora, gran parte de sus futbolistas han multiplicado su valor.
El portero danés Kasper Schmeichel costó al Leicester 1,7 millones de euros. Danny Simpson 2,5 y el jamaicano Wes Morgan 1,1. Por el alemán Robert Huth el club pagó 4,2 millones. El defensa austríaco Christian Fuchs, procedente del Schalke, y el centrocampista Marc Albrighton llegaron libres. No hubo que pagar nada por su llegada.
El argelino Riyad Mahrez, sensación del equipo, y Danny Drinkwater, se comprometieron con el club por menos de un millón. Los mayores desembolsos los realizó por el japonés Shinji Okazaki (11 millones), al que fichó del Maguncia, y por el francés N’Golo Kanté (9 millones al Caen).
También se reforzó con el zaguero francés de origen tunecino Yohan Benalouane, del Atalanta, y el suizo Gokhan Inler, procedente del Nápoles. Y mantuvo la confianza en el argentino Leonardo Ulloa, fichado del Brighton, de Segunda categoría, hace dos temporadas.
El sudamericano, de hecho, resultó determinante el pasado curso, cuando su eficacia contribuyó a que el Leicester consiguiera la permanencia. Acabó el ejercicio con 13 goles en la Liga.
En esta temporada, el despegue de Jamie Vardy y la llegada del japonés Okazaki le han restado protagonismo. Pero Ulloa no ha desperdiciado cada uno de los minutos que le ha otorgado Rainieri. Y ha conseguido
tantos decisivos Como el que anotó ante el Norwich.
Jamie Vardy, el máximo goleador del equipo, reforzó a los ‘foxes’ por 1,4 millones de euros. El atacante del Leicester ha alcanzado el final de curso con 22 goles en su mochila y la condición de internacional con Inglaterra ya en su currículum.
Procedente del fútbol aficionado, nada hacía presagiar una dedicación profesional con el balón en los pies y el gol entre ceja y ceja. El caso de Vardy es de esos que ocurren solo muy de vez en cuando.
Fue en 2011 cuando fichó por el Halifax. Después se marchó al Fleetwood, de cuarta categoría, donde firmó 31 goles para contribuir al ascenso de su equipo a la League Two (tercera). Fue una temporada
después cuando el Leicester le incorporó en su plantilla. Ya en 2012, el Leicester City oficializó que pagó un millón de libras por su traspaso, que fue el fichaje más caro de un futbolista procedente de categorías inferiores. Lo que entonces fue un tiro al aire ahora es una apuesta segura.
El título obtenido por esta plantilla ha tomado a contrapié a sus dirigentes y jugadores, que no acordaron premio alguno por la posibilidad, entonces utópica, de ganarla Premier.
Así, en la reunión por las primas, el capitán Wes Morgan acordó que el plantel se repartiría 8,3 millones de euros si lograban un puesto entre los doce primeros de la clasificación.
Claudio Ranieri, sin embargo, tendrá una prima de 6,4 millones de euros por el trofeo de campeón. «The Times» desveló que el compromiso del preparador italiano fijaba 128. mil euros por cada
posición que ganaba en la tabla más 5 millones de libras si conquistaba el campeonato.
EL mejor resultado del Leicester en la Liga inglesa había sido el segundo puesto obtenido en 1929. La temporada pasada, el equipo había conseguido evitar el descenso con una gran remontada
en las fechas finales, por lo que nadie contaba con un título de los de Ranieri al comenzar la Liga.
Sin embargo, la mala campaña de equipos poderosos como el Chelsea y el Manchester United y la atención que el Manchester City dirigió a la Liga de Campeones europea le abrieron el camino.
El equipo de Ranieri agarró la cima en la fecha 23 y, pese a los augurios que vaticinan un derrumbe ante la enorme presión de estar a las puertas del título, jamás la soltó.
Y así fue como El Leicester City terminó de cumplir este lunes una de las mayores hazañas que recuerde el fútbol internacional. El humilde equipo se consagró campeón de la poderosa Liga inglesa por
primera vez en sus 132 años de historia gracias al empate 2-2 que el escolta Tottenham cedió en el campo del Chelsea.
Sin necesidad de jugar, el equipo dirigido por el italiano Claudio Ranieri coronó así una impensada gesta heroica por la que las casas de apuestas pagaban 5.mil a 1 en el inicio de la temporada.
Un verdadero campeonato de ensueño que será recordada a través de los años y habrán de pasar muchos más para que se vuelva a presenciar, escribir y hablar de otro maravilloso capitulo del futbol limpio precario en lo economico pero multimillonario en valores deportivos, hoy olvidados por quienes lo diseñan, dirigen y juegan.




