Mexicanos en China; entre calles desiertas, miedo y poca comida

MUNDO.- Aglaee Tamez, una mexicana que radica en Beijing, China, señaló este martes que existe miedo en ese país porque no se sabe qué va a pasar con el coronavirus. 

 

En entrevista para FOROtv, narró la situación que se vive en la capital china por la epidemia que ha dejado 106 muertos en todo el país.

«Tenemos miedo porque no sabemos qué va a pasar, tenemos incertidumbre”, dijo que recordó que cuando se dio la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS), no se bloquearon ciudades y que ahora sí se está haciendo con el nuevo coronavirus.

Explicó que el gobierno chino ha pedido a los ciudadanos permanecer en casa, tener precaución al tener contacto con otras personas, tener cuidado con los alimentos, especialmente con los de origen animal.

Aglaee Tamez narró que Beijing, o Pekín, es una ciudad fantasma con muy pocos vehículos circulando y donde lugares como restaurantes están cerrados.

Dijo que los supermercados abren solamente unas horas, pero en su caso prefiere pedir solicitar los alimentos a través de una aplicación.

Agregó que las clases en las escuelas se suspendieron hasta el 17 de febrero. Detalló que ella es entrenadora y que sus actividades también se han visto suspendidas.

Aglaee Tamez dijo que Wuhan, la ciudad donde surgió el coronavirus, está a unas diez o doce horas de Beijing.

Puntualizó que en Beijing ya hay casos de coronavirus y los habitantes desconocen qué va a pasar.

«Hace tres días los casos eran dos mil y ahora son cinco mil”.

Explicó que el virus está matando básicamente a personas de la tercera edad, niños o personas con algún problema de salud, como cáncer o diabetes.

Dijo que también hay casos de personas que se han recuperado con tratamiento.

Calles desiertas

Explicó que en la zona habitacional donde vive se revisa a las personas que entran o salen de su departamento para detectar si tienen fiebre o si usan cubrebocas. Dijo que hay partes en las calles de Beijing que están bloqueadas porque se revisa a las personas para saber qué actividad están haciendo y se les anota en una libreta.

A las personas que registran fiebre se les envía al centro de salud, dijo.

Agregó que los aeropuertos están abiertos, pero el transporte público y el metro de Beijing están suspendidos. Explicó que tiene 3 amigos mexicanos en Beijing, pero que ahora se encuentran fuera de China.

Sobre el manejo de información acerca del coronavirus en China, Aglaee dijo que notó que la información de medios extranjeros no coincidía con la que se maneja al interior del país.

Dijo que la información está controlada y que el gobierno ha advertido que las personas que divulguen información falsa podrían ser encarceladas.

Agregó que la gente en Beijing está entrando en pánico y la información falsa está causando mucho miedo.

Finalmente, señaló que ya ha pensado en varias opciones por si aumentan los casos en Beijing, como abandonar China.

 

Otro mexicano revela que tiene comida para una semana

Martín Enrique Gutiérrez, un mexicano que permanece resguardado en un hotel en Wuhan, China, relató cómo han sido estos últimos días para él y su amigo, en una ciudad que permanece en cuarentena ante el brote del coronavirus 2019-nCoV.

Dijo que calcula que tiene comida para una semana, antes tener salir nuevamente a una “ciudad fantasma”.

En entrevista con Excélsior, el joven ingeniero mecánico de 28 años, arribó del 9 de enero, enviado por su empresa, y tenía planeado regresar a México a finales de febrero, pero actualmente todos los medios de transporte y aeropuertos han sido cerrados, por tanto, pidió ayuda al Gobierno de México: “Más que un mensaje al gobierno mexicano, yo quiero solicitar su apoyo para que nos puedan ayudar a salir de esta situación de riesgo.”

Desde hace unos días él y su colega permanecen al interior de una habitación del hotel Citadines Zhuankou Wuhan, donde hay 50 extranjeros. Para evitar ser contagiados, además de permanecer encerrados, también deben colocarse cubrebocas del tipo N95 y de esos, apenas encontraron tres, los cuales tienen una efectividad de cinco horas.

Entre las horas, Martín Enrique lee libros, ve series, habla con sus familiares y amigos, e informándose de las novedades del coronavirus que mantiene en vilo a China y a la comunidad internacional.

La puerta, relata el mexicano, únicamente se abre para que personal del hotel le tome la temperatura en mañana y noche, para descartar fiebre. Las calles lucen vacías, únicamente con la presencia de ambulancias o unidades del gobierno.

Asimismo, compartió que conoce a otros cinco compatriotas que se encuentran en Wuhan, y ante esta situación, reveló que representantes de la embajada de México en Beijing entraron en contacto con él.

 

Con información de FOROtv y Político.mx / Foto: RT

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