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MIEDO, ¿de verdad sirve de algo?

¿Cuándo el Humano siente miedo?

Las respuestas más comunes son: cuando hay algo desconocido, cuando algo me puede lastimar, cuando no lo puedo controlar. El común denominador de todo eso es: El Peligro, sentimos miedo cuando en la realidad se me presenta un peligro.

¿Para qué te sirve el miedo? Sí, para protegerte de este peligro.

¡Qué importante es saber sentir miedo! El miedo es parte de ese radar emocional, que te dice: ¡cuidado! Ahí hay un animal colmilludo y que babea cuando te ve como si estuviera viendo una chuleta, ¡cuidado!. La única labor del miedo es protegernos, el miedo no te dice si pases frente al perro rabioso o no, sólo te dice que eso está peligroso.

Con el miedo hay una singularidad:

  • Existe un miedo que SI es real. Realmente existe un peligro en la realidad: Hay un perro rabioso fuera de tu casa, te pueden correr del trabajo porque le caes mal al jefe, tu novio te va a cortar porque hace varios días que no te contesta el teléfono. Ciertamente existe en la realidad algo peligroso.
  • Existe otro miedo que NO es real. Es un peligro que cuando lo analizas, resulta que no se dibuja en la realidad, está creado por tu mente y nada más: Le tengo miedo al fracaso (uno de los miedo más comunes). ¿Es real tener miedo a fracasar? ¿qué es para ti el fracaso? ¿De quién depende el fracaso?, las respuestas van a depender de lo que tú creas, de tu experiencia.

¿Cómo utilizar el miedo a favor?

  • Si se trata de un miedo que NO es real, lo primero que tienes que hacer es volverlo real y eso lo logras resignificando el miedo, buscando la raíz de ese miedo, buscando aquello que el miedo no real está escondiendo o protegiendo.

En el caso del fracaso: ¿Qué hay detrás del fracaso? Me da miedo lo que los demás vayan a decir, me da miedo no ser lo que los otros quieren que sea. Ahí está el detalle, no le tengo miedo a fracasar, le tengo miedo a lo que los otros digan de mí, ese es mi miedo real.

  • Una vez que los miedos SÍ son reales y para poder utilizar el miedo a favor sólo es cuestión de contestarte una pregunta:

¿Qué te dice tu experiencia que hagas?

Si hay un perro rabioso afuera de mi casa, lo mejor es que le hable al antirrábico para que venga por el perro antes de exponerme yo al peligro.

Si le caigo mal a mi jefe y siento que me pueden correr, según mi experiencia lo ideal es hablar con el jefe de mi jefe, exponerle la situación y pedir un cambio.

Si piensas que tu novio te va a cortar porque no te ha hablado en días, lo ideal es ir a buscarlo a su casa y enfrentar la situación.

Si tengo miedo al que dirán, lo que tengo que hacer es fijarme más en mi necesidades que en la de los demás.

La energía del miedo

La característica de la energía del miedo podríamos compararla con la “grasa”.

En el momento en que existe un peligro real, sentimos como una ola de grasa

hirviendo recorre todo mi cuerpo (el famoso adrenalinazo), con la intención de moverte para que te protejas. Pero ¡recuerda! La energía de las emociones si no la usas a favor, tarde o temprano, te jugará en contra. ¿qué le pasa a la grasa cuando se enfría? Se vuelve como densa, gelatinosa, dura.  Si no utilizas el miedo a favor, si no utilizas el miedo para protegerte del peligro, literal la energía del miedo, salió hirviendo a tu sistema, pero al no usarla, se endurece como la grasa, y el problema es que poco a poco tu sistema se empieza a llenar de grasa dura, y el resultado será que ya te “paralizas” ante la situación peligrosa:

Lety era una niña de 17 años. Resulta que Lety tenía un novio de 21 años, que según los papás la golpeaba y la trataba realmente mal. Al empezar las sesiones con Lety nos dimos cuenta que ella no sabía sentir miedo, literal. Su papá era un norteño y siempre le decía “¡no tenga miedo mija! ¡aviéntese mija! ¡El miedo no sirve de nada mija!”, y así, durante 17 años ella aprendió a no sentir miedo.

Al trabajar con la relación con el novio, era impresionante como ella se responsabilizaba del mal trato del muchacho, pero ¿cómo los papas querían que fuera diferente? Estaba apagado su radar que le permite distinguir de la realidad lo que es peligroso y lo que no. Para ella el comportamiento de su novio no representaba un peligro.

Así es como algunas emociones, especialmente las que percibimos como negativas, como el miedo, son tapadas de nuestro sistema provocando graves consecuencias.

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