Foto: El Universal

Migrantes tendrán licencia para conducir

Los Ángeles, California.- Claudia despierta intempestivamente al notar la ausencia de su novio. Revisa apresurada su celular en busca de una pista tranquilizadora; entonces encuentra un mensaje: “Me quedé tirado en el freeway (carretera) ven por mí”. Son las tres de la mañana y corre angustiada por las llaves de su vehículo. Ha pasado una hora desde el primer mensaje y sabe que su novio estará muy enojado. Conduce media hora hasta una de las carreteras interestatales en California: ahí está Agustín, su novio. Resulta que se quedó sin combustible y tiene que llevarlo a la gasolinera más cercana.

Agustín se acomoda en el asiento del copiloto y comienza a gritarle debido a la tardanza. Claudia lo ignora, pero se angustia al recordar que conduce en una carretera y no tiene licencia, porque hace más de una década llegó sin papeles a trabajar a California, Estados Unidos. Trata de no cometer ningún error, pero su acompañante pasa de los gritos a los puñetazos; sin piedad le golpea el rostro. A Claudia le invade el miedo, está segura de que si no hace algo la matará. Decide estrellar su carro contra un muro de contención, arriesgarse a sobrevivir a ese impacto. Se baja corriendo en plena carretera rápida, alcanza a ver las gotas de sangre que escurren por su cara y caen en sus pantuflas.

Corre hasta que el chofer de un tráiler se detiene y llama a una ambulancia. Llegan un par de paramédicos, le colocan un collarín, y antes de partir a un hospital un policía solicita su identificación y su licencia de manejo. No tiene licencia de manejar; entonces la canalizan al Departamento de Inmigración y Aduanas, que decide que, como se encuentra en Estados Unidos sin papeles, no necesita un hospital. En ese momento a ella no le importa; sólo piensa que en la cajuela se quedaron los regalos de Navidad que compró para sus hijos. Claudia es una mujer de piel color cobre y caderas anchas; una indocumentada, deportada a México por no portar una licencia de conducir en California, Estados Unidos.

 Benéfico para 2 millones de mexicanos

“¿A poco crees que fue por nuestra linda cara?”, suelta una risotada Francisco Moreno, director de Comunidades del Consejo de Federaciones Mexicanas (Cofem) en EU. Francisco es un mexicano de hablar rápido, migrante que este año cumple tres décadas que llegó de Michoacán. Como a un cura, cientos de mexicanos le hacen preguntas —en secreto de confesión— desde cómo evitar una deportación hasta cómo arreglar su situación migratoria.

Si hay una ciudad en Estados Unidos que represente el éxodo mexicano, es Los Ángeles: la segunda comunidad en el mundo con más connacionales, después de la ciudad de México. Se estima que en California habitan 11.6 millones de personas que nacieron en México. De acuerdo con cálculos del asambleísta Luis Alejo, quien impulsó la ley, en California habría entre tres y cuatro millones de mexicanos indocumentados. Sin embargo, desde 1994, con el recrudecimiento y persecución en contra de los migrantes, se les prohibió obtenerla. Pero este primero de enero es un día histórico para los migrantes, comenta emocionado Francisco: más de dos millones de mexicanos iniciarán el trámite para obtener su licencia de conducir en Estados Unidos, un hecho sin precedentes para las comunidades hispanas.

Se espera que con la ley AB60 también se reduzcan las deportaciones, pues al ser detenidos por la policía, tendrán un documento que mostrar expedido por el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV, por sus siglas en inglés). Podrán transportarse sin miedo. “Miles y miles manejan en este momento sin licencia, el problema que existe es que en los retenes los para la policía, los detiene si no portan la licencia, les quitan su carro y en muchas ocasiones son deportados por esta causa”.

“No creas que nos dan las licencias por nuestra cara bonita, nos la dan porque somos un eje de una maquinaria, entonces esta máquina económica no se puede detener, los dueños de fábricas, servicios, necesitan del inmigrante”, necesitan a ese indocumentado que trabaja en el campo y requiere de un carro para llegar a los sembradíos lejanos, aunque sea muy viejito.

¿Cómo mejorará la economía?, se espera que en esta primera etapa la ganancia para el DMV sea de casi 100 millones de dólares. Cada migrante pagará por su licencia 33 dólares. Además de los rendimientos que tendrán aseguradoras y los concesionarios de autos, entre otros.

Aquí la información completa: http://www.eluniversal.com.mx/estados/2015/impreso/migrantestendran-licencia-97332.html

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