Porque yoga para todos, practica “Doga” con tu mejor amigo

Estrés, el pan nuestro

 

… y una vez más hablo de estrés, pero no porque no haya más temas sino por ser la realidad en la que vivimos. 

Donde quiera que estemos la gente habla de lo “tensa que está” por la excesiva carga de trabajo, las largas jornadas, los sueldos, la inseguridad laboral, la falta de tiempo, etc. 

Esto a su vez va deteriorando su salud, que a su vez repercute en las relaciones laborales y familiares, y a su vez va generando una cadena de circunstancias que merman el bienestar. 

En fin que el estrés laboral es, según los expertos, el trastorno psicológico que más afecta la salud al provocar alteraciones y disfunciones que afectan al empleado y la empresa. 

Lo alarmante es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que México es el primer lugar en estrés laboral, por encima de Estados Unidos y China, las economías más grandes del mundo.

 

 

Y peor aún, investigadores de las universidades de Stanford y Harvard descubrieron que este problema puedes ser igual de nocivo que el humo del cigarro.

Para combatir esta situación no todo es psicólogos, medicamentos, una palmadita en la espalda y un “relájate”. 

Hay más y la solución podría estar en tu mejor amigo – si tienes perro – y en ti. 

 

Lealtad incondicional

Quienes compartimos parte de nuestra vida con un perro coincidimos que esta relación nace de la lealtad incondicional.

“Es un vínculo amoroso, de complicidad, de cariño, de amistad… dar todo sin pedir nada a cambio”, afirma Mario, dueño de un french poodle.

Sin embargo, hay quienes dan una explicación científica al vínculo entre el perro y su dueño. 

Un estudio de la Universidad de Azabu, en Japón, y publicado en la revista “Science” reveló que con solo una mirada entre ambos se elevan los niveles de oxitocina, la llamada “hormona del amor”, creando una conexión tan fuerte, afirma, como la que se crea a nivel biológico entre padres e hijos. 

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron diversos experimentos con 30 perros y sus dueños.

En uno de ellos, los animales y sus amos estuvieron interactuando durante 30 minutos en una habitación. Se determinó (a través de la orina de ambas especies) que sus niveles de oxitocina aumentaron con el contacto visual prolongado. 

Conclusión: humanos y perros refuerzan sus vínculos biológicos en un circuito neuronal impulsado por esta hormona, tal como se construyen entre los integrantes de una familia.

Ese mismo estudio se hizo con lobos domesticados, sin embargo, estos ejemplares no buscaron la mirada de sus propios criadores. 

Huellitas que sanan

Otro punto a favor de los perros es que se ha comprobado que su presencia ayuda a combatir diversos padecimientos como el estrés, la depresión, el estrés postraumático, entre otros. 

Charles Hernández es un soldado retirado de la Guardia Nacional de Estados Unidos. Afirma que su perro es como su médico personal. 

“Lo que me hace continuar es mi perro”. 

Diagnosticado con Trastorno de Estrés Postraumático, afirma que cuando tenía convulsiones, su labrador le mordisqueaba la pierna antes de que algo malo pasara. Además, el animal brinca sobre Charles para calmarlo cuando tiene un ataque de ansiedad. 

Y así como el soldado, existen miles de casos que comprueban que estos animales ayudan a las personas en el tratamiento de sus padecimientos. 

“Es mi compañero. Como mi hijo, sólo depende de mí. Tengo a mis hijos, los dos casados, pero si no fuera por mi perro, estaría deprimida todo el tiempo. Mi perro es todo”, cuenta Cecilia, dueña de un pug. 

Asimismo, investigadores de la Universidad de Florida documentaron los beneficios de los perros para combatir el estrés.

 

En un estudio en el que participaron 100 familias con mascotas y al menos un niño de entre 7 y 12 años, se les pidió a los menores que hablaran en público y realizaran pruebas mentales de matemáticas.

Para comprobar sus niveles de cortisol, la hormona que se libera ante una situación de estrés, le tomaron muestras de saliva antes y después del experimento.

Se comprobó que los niños que estuvieron con sus perros con sus padres tenían menos niveles de cortisol.

 

Dicho esto, entre los beneficios para el bienestar mental por tener un perro están:

  • Evitan el sentimiento de soledad,
  • Alivian la depresión,
  • Aumentan el sentimiento de felicidad,
  • Reducen el estrés,
  • Mejoran la vida social,
  • Refuerzan la autoestima.Asimismo, los expertos afirman que el tener un perro aumenta el sentido de responsabilidad de quienes padecen alguna enfermedad, pues reduce sus miedos y hace que se sientan más autosuficientes y seguros al demostrar que son capaces de cuidar de otra criatura.

 

 

“Doga”, yoga para perros

Si el tener un perro nos da tantos beneficios, ¿por qué no enseñarles una práctica que les ayude a relajarse y vivir mejor? 

Pues sí, para ellos existe el “Doga”. Es la unión de yoga + dog y es una nueva tendencia que les ayuda a reducir el estrés. Y es que ellos también se estresan. 

Surgió en 2001 cuando la yogui estadounidense Suzi Teitelman se sorprendió al ver que su perro intentaba imitar las posturas. Posteriormente comenzó a incluir a su mascota y las de sus alumnos a las prácticas.

Así desarrolló el “Doga”, que no son posturas ni equilibrios ni meditaciones. Son movimientos y posiciones relacionadas con el yoga en los que se les da caricias y masajes para que se tranquilicen y disfruten.

Al practicarlo, se tienen que tomar en cuenta el tamaño, edad, temperamento y estado físico de la mascota, pues al igual que las personas, cada uno se debe adaptar a los ejercicios dependiendo su caso.

Si el animal es pequeño y flexible será más cómodo incluirlo en las rutinas, pero es grande y menos elástico se debe optar por movimientos más sencillos.

 

¿Cómo practicar “Doga?

Se desarrolla en cuatro partes:

  • Primera: estiramientos junto con el perro, mientras se le realiza un masaje relajante para que segregue endorfinas y esté feliz.
  • Segunda: realizar postura adaptadas para el tipo de mascota.
  • Tercera: hacer otra serie de estiramientos para que el animal no se tense y tenga lesiones al día siguiente.
  • Cuarta: ambos realizan movimientos al tiempo que escuchan música para descargar la tensión del día.

Con el “Doga”, la mascota se relaja, aprende a relacionarse con otros perros, mejora su flexibilidad y circulación, y se le enseña a disfrutar de las caricias.

Si quieres probar esta disciplina con tu amigo de cuatro patas, en este video de YouTube encontrarás una sencilla clase.

 

Namasté.

Redacción / Con información de Muy Interesante, Yogateca y CNN / Video: YouTube/ExpertoAnimal

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