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Rompe secreto bancario el Vaticano

Ciudad del Vaticano.-  La Santa Sede renuncia al secreto bancario y permitirá el pago de impuestos sobre las ganancias financieras de las entidades que hayan depositado fondos en el banco del Vaticano a partir de 2014. Lo anterior lo hizo saber la sede pontificia en un comunicado, donde anunció la convención en materia fiscal firmada ayer entre el gobierno de Italia y el Vaticano, con la cual, indica el comunicado, “se ha dado un nuevo paso hacia la transparencias financiera”.

De acuerdo con el sitio web El Universal, el papa Francisco ha convertido la reforma financiera en un eje central de sus dos años de papado y el banco, conocido oficialmente como el Instituto para las Obras de Religión (IOR), ha estado atravesando cambios.

Firmado por el secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, arzobispo Paul Richard Gallagher, y por el ministro italiano de economía, Pier Carlo Padoan, el acuerdo, que entra en vigor de manera inmediata, prevé el intercambio de información entre El Vaticano e Italia con efecto retroactivo al 1 de enero de 2009, la posibilidad de regularizar el regreso de capitales y una serie de normas sobre la exención fiscal para inmuebles propiedad de la Santa Sede, en acatamiento a lo previsto en el Tratado de San Juan de Letrán, que regula la relación bilateral.

En su propio comunicado, el ministerio italiano de Economía explicó que, en línea con el proceso que conduce a la transparencia en el campo de las relaciones financieras a nivel global, la convención actualiza los estándares internacionales en materia de intercambio de informaciones de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

“A diferencia de lo que prevé Italia para los países que se encuentran en la ‘lista negra’, para el Vaticano, que no está en esta lista, no está contemplada la retroactividad”, aclaró el padre Ciro Benedettini, subdirector de la sala de prensa de la Santa Sede, no sin antes agregar que “el intercambio de informaciones está relacionado con los periodos fiscales que corren a partir del primero de enero de 2009”.

Benedittini también dejó claro que la entrada en vigor de la convención “consentirá el pleno cumplimiento, con modalidades simplificadas, de las obligaciones fiscales relacionadas con las actividades financieras que desarrollan personas físicas y jurídicas residentes fiscalmente en Italia, a través de instituciones de la Santa Sede”.

Lo importante de este acuerdo es que abarca el entero y complejo universo de “los Institutos de Vida Consagrada, las Sociedades de Vida Apostólica, así como todas las otras instituciones con personalidad jurídica canónica que se ocupan de obras de piedad, apostolado o caridad, espiritual o temporal como prevé el canon 114 del Código de derecho canónico”, precisa una nota publicada por el diario Osservatore Romano, medio oficial de información de la Santa Sede.

El mismo medio aclara que “un ámbito no menos importante está relacionado con la pluralidad de dependientes de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, así como con los jubilados de estas instituciones, quienes reciben del Instituto para las Obras de Religión (IOR) el pago de sus retribuciones o pensiones, para los cuales está previsto el acceso a la llamada simplificación tributaria”.

Con este acuerdo, los institutos religiosos y los empleados del Vaticano comenzarán a pagar los impuestos sobre sus eventuales “utilidades financieras”, pero la Santa Sede no hará lo propio por lo que toca a los inmuebles de su propiedad ya que Italia reconoció la extraterritorialidad de los mismos.

Lo anterior significa que el fisco italiano no podrá contar con las cuantiosas entradas que podría recabar del inmenso patrimonio inmobiliario de la Santa Sede. Según una estimación extraoficial, el valor económico del patrimonio inmobiliario vaticano podría ser de 2 mil billones de dólares.

Durante décadas, el IOR permitió que muchos ciudadanos italianos tuvieran ahí sus cuentas bancarias, en violación la misión de la entidad de administrar el dinero para la Iglesia. Esto ayudó a individuos a evadir impuestos y lavar dinero.

Recuerda a Juan Pablo II. Ayer mismo, Francisco recordó a Juan Pablo II como un gran testigo de la fe. Hoy se cumplen 10 años de la muerte del Pontífice polaco. “Su ejemplo y su testimonio siempre vivirán en nosotros”, dijo el Papa argentino, de 78 años, durante una audiencia general en Roma. “Queridos jóvenes, aprendan a afrontar la vida con su empeño y su entusiasmo; queridos enfermos, lleven la cruz del sufrimiento con gozo, como él enseñó”.

Fuente: El Universal

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