Famoso por pintar a los indígenas de su tierra, sus mitologías y sus jugosas sandías, Rufino Tamayo se dio tiempo al final de su vida para pintar a Michael Jackson, el rey del pop. ¿Cómo sucedió esto?
En 1991 Michael Jackson ya era el Rey del Pop. Su octava producción,Dangerous, vendía 32 millones de copias en el mundo y promovía la canción “Black or White”. No sabía que un pintor oaxaqueño lo imaginaba de colores.
Rufino Tamayo tenía casi 91 años (nació en 1899, casi con el siglo) y era reconocido como un artista excepcional, famoso por sus sandías, sus rostros oaxaqueños y su imaginación cósmica.
Y en una de sus últimas obras pintó al showman afroamericano. La obra se llama El rockanrolero.
En un boletín del INBA, Juan Carlos Pereda, subdirector de Colecciones del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, explica que el pintor nunca dijo abiertamente que se tratara de un retrato del cantante.
Pero hay coincidencias con el personaje del cuadro, como el pantalón angosto con calcetines, el guante blanco y el gesto de una persona afroamericana.
Tampoco se cree que Michael Jackson se haya sabido retratado por el maestro mexicano.
Es una pintura tradicional, óleo sobre tela, con una textura que lo ilumina. La figura semeja el arte prehispánico característico de Tamayo. Los colores son azul, verde ácido, rosa y el plateado de las bocinas.
Este cuadro se ha exhibido en Rusia, Noruega, Alemania y Estados Unidos. Ahora pertenece a una de las sobrinas del pintor.
El rockanrolero es parte de las obras que se exhiben en “Rufino Tamayo, éxtasis del color”, del 10 de junio hasta el 27 de agosto en el Museo de Arte Moderno.







