Aunque activistas y especialistas en Seguridad Pública celebraron los cambios a la minuta sobre la Guardia Nacional, aprobada ayer por unanimidad en el Senado, advirtieron que todavía existen riesgos en la creación de este cuerpo policial.
El bloque opositor triunfante muestra su bandera: “Guardia Civil, #SíSePudo”, y por su lado, como en una batalla de los cárteles, la mayoría, la aplanadora, va al pleno del Senado, y en ese campo bélico muestra sus cartones: “¡Lo logramos! Morena; Guardia Nacional”.
Con 127 votos de todas las bancadas, el Senado aprobó por unanimidad los cambios al dictamen de la Guardia Nacional, que después de 12 años dota de un marco legal a las fuerzas armadas para hacer tareas de seguridad pública en las calles bajo un mando civil, con controles del Congreso y con la obligación de los estados a profesionalizar a sus policías en un plazo máximo de seis años.
El pleno del Senado dio luz verde en lo general y en lo particular, con los 127 votos de los legisladores presentes, a la reforma constitucional que crea la Guardia Nacional con mando civil y establece la salida de las Fuerzas Armadas de las calles en 2023.
Por unanimidad, con 127 votos a favor y ninguno en contra, el Senado de la República avaló las reformas constitucionales para crear la Guardia Nacional, luego de lograr un acuerdo entre bancadas para establecer, entre otras cosas, un mando civil adscrito a la Secretaría de Seguridad.

