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LA TRISTEZA. Emoción mágica y reparadora.

LA TRISTEZA. Emoción mágica y reparadora

Es una emoción, que no la sentimos agradable en el cuerpo, sin embargo, si la sabemos usar, ¡nos sirve de mucho!

Analicemos, nos sentimos tristes cuando tenemos una PERDIDA, cuando perdemos algo que queríamos.

Para explicar la pérdida les enseñaré un concepto básico:

Imagínense que nuestra psique es una pizza, cada cachito de pizza corresponde a algo importante de mi vida. Tengo el cachito de papá, de mamá, de amigos, de mi pareja, de mi trabajo…

Muere Papá, no estoy triste por la pérdida de papá, estoy triste porque con papá se fue mi pedazo de pizza de papá, dejándome un cacho vacío.

Bien, ese cacho vacío, se quedó al rojo vivo, y es momento de curarlo, y la única forma de hacerlo es aceptar la pérdida.

La tristeza es quién se hace cargo de esta labor.

De tal forma que es la emoción de la tristeza, la que nos ayuda a aceptar aquellas pérdidas que vamos teniendo.

Somos seres de pérdida, perdemos todo el tiempo, desde que estamos en el útero materno – nacemos, estamos amamantádonos – nos dan biberón, estamos en la casa – nos mandan al kínder, y así,  hasta que envejecemos, perdemos.

Necesitamos de una herramienta que nos ayude a aceptar estas pérdidas y poder seguir adelante… Esta herramienta entonces es la tristeza.

Claro, la tristeza duele un montón, por que está curando, poco a poco, una herida profunda y dolorosa, pero para poder llegar a aceptar nuestras pérdidas y no seguirlas cargando el resto de nuestras vidas, lo mejor es dejar que la Tristeza haga su trabajo.

La personalidad de la energía de la tristeza es como si fuera tu mamá. Si, nadie mejor para apapacharte que mamá ¿no?. La escena es así: Tu pierdes a tu mascota, y por supuesto llega mamá Tristeza y te dice:

Mi hijito, te lastimaste mucho con la pérdida de tu mascota, ¡dejó una herida muy profunda!, te tengo que curar. Y en eso saca su mertiolathe y una gasa con alcohol porque hay que tallarle bien a la herida para que no se infecte, o sea, duele, y duele mucho. Además tu mamá Tristeza te dice: curar esta herida va a requerir mucha energía de tu parte, de tal manera mihijito que vamos a tener que ahorrar energía, y te ayuda “deprimiendo” tu sistema para que no gastes energía de más: ven metete a la cama, que no te den ganas ni de levantarte a bañarte, ¡no podemos gastar energía en estos momentos!

La tristeza funciona como un ciclo, que empieza con la pérdida y termina con la aceptación.

Sin embargo, dejar que la tristeza haga su labor, puede ser todo un reto, por el dolor de la sanación de la pérdida, y sobre todo por enfrentar la mala educación emocional que tenemos, ya que no se nos permite estar tristes:

Llegó Pablo a mi consultorio con un problema de ataques de ansiedad. Cuando íbamos en medio del tratamiento, la novia después de 4 años de noviazgo decidió terminarlo.

Pablo realmente se vino para abajo, adoraba a esa mujer, pero por el momento de trabajo personal que estaba pasando no era capaz de responder a las necesidades de ella. El punto es que Pablo realmente estaba atravesando por un momento muy triste.

Por supuesto que todos a su alrededor le decían: ¡Ya no estés triste!, ¡no llores!, ¡ya llegará otra!, ¡no puedes estar así por una mujer!… y decidió hacerles caso, dolía tanto que prefirió cortar ese dolor, le habló a sus amigos, se fue de fiesta, y tuvo algo de suerte, pues se topó a otra galana y aplicó el famoso “un clavo saca a otro clavo”.

Es una historia muy común donde: ¡ZAS! Cortas el ciclo de la tristeza y aparentemente te sientes mejor, ¿que pasa? La energía de la tristeza (mamá Tristeza) salió, y salió para curarte, apapacharte, recuerda, deprimió tu sistema para que no gastaras tanta energía, pero al no usarla a tu favor, (porque no estás dejando que llegue al punto de la aceptación) pues se queda en tu organismo, así, deprimiéndolo, bajando su energía, por si llega el momento en que la necesites.

Esa es la tan famosa enfermedad: ¡LA DEPRESIÓN!

Vivimos deprimidos, porque tenemos cientos de pérdidas no aceptadas.

Haz consciencia que la tristeza es la única herramienta que tenemos para aceptar nuestras pérdidas.

¿Perdiste? Concédele a la Tristeza su momento de trabajar, si, es un proceso doloroso, pero te aseguro que si dejas que siga trabajando, llegará un momento en que la Tristeza se irá sin avisar y así un día, de la nada, te levantarás y dirás: Estoy bien, acepto la pérdida y empiezo a tener energía para lo que viene.

Confía en esta  emoción tan mágica y reparadora. Confía.

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