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Foto: AFP

Viacrucis de extranjeros para sacar de México a hijos de vientre de alquiler

México, DF.-Luis y Antonio ahorraron años y viajaron miles de kilómetros desde Madrid a México para conseguir su sueño de tener un hijo, pero la felicidad por el nacimiento de sus mellizos mediante un vientre de alquiler se truncó con un inesperado viacrucis para llevárselos.

De acuerdo con el portal Prodigy que retoma información de AFP, el matrimonio español lleva casi un mes y medio esperando que la cancillería mexicana desbloquee la expedición del pasaporte de sus bebés, nacidos el 6 de enero en Tabasco (sureste), el único estado mexicano donde la subrogación de vientres es legal desde 1997 y no está expresamente prohibida para extranjeros, solteros ni parejas homosexuales. 

Pero la falta de regulación sobre reproducción asistida en la ley federal mexicana y el hecho de que la pareja haya tratado de registrar a sus hijos sin que aparezca el nombre de la gestante -a quien se le inseminaron óvulos de un banco con material genético de Luis y Antonio- están complicando los trámites.

También están elevando los costes del procedimiento, que la pareja española decidió hacer en México creyendo que era más barato y seguro que en otros países.

“Estamos desesperados, lo que menos nos podíamos esperar es que a unos niños nacidos en México no les dieran su pasaporte”, dice a la AFP Luis Delgado, diseñador madrileño de 42 años, que estos días combina el cambio de pañales con incansables visitas a dependencias oficiales en Cancún (este), donde les dieron hospedaje.

Otra pareja homosexual extranjera que pidió anonimato atraviesa la misma situación y, mientras lucha por no perder su trabajo por la prolongación de sus vacaciones, asegura que recibió un trato vejatorio de las autoridades mexicanas al negarse a registrar el nombre de la gestante, incluso amenazándoles con quedarse con el recién nacido.

En la actualidad hay al menos “siete procedimientos en estado deliberativo” de extranjeros que solicitan el pasaporte de sus bebés de vientre de alquiler en la cancillería mexicana, se limitó a decir a la AFP una fuente de la dependencia que aseguró que se están analizando de “forma muy cuidadosa para salvaguardar los derechos de los menores”.

– Tabasco, destino atractivo y “riesgoso” –

La región de Tabasco, fronteriza con Guatemala, se ha convertido en un destino “muy atractivo” para la subrogación de vientres por sus precios económicos (cuesta unos 40.000 dólares frente a los más de 100.000 de Estados Unidos), sobre todo desde que India decidió prohibirla para parejas homosexuales y solteros extranjeros en 2013, explica la presidenta de la ONG mexicana Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), Regina Tamés.

Para Tamés, además de los problemas administrativos con los bebés por la ausencia de legislación federal, “hay un tema de negocio medio macabro en Tabasco de abusos de agencias”, clínicas y fundaciones, que no explican todos los riesgos a clientes y mujeres gestantes.  

“Juegan con las familias contratantes, con las gestantes y ahora quienes también están afectados son los recién nacidos”, avisa.

Actualmente, Rusia, Ucrania, Kazajistán y Estados Unidos permiten contratar vientres de alquiler de forma comercial aunque sólo el último lo permite a solteros extranjeros o parejas homosexuales.

En Grecia, Reino Unido, Canadá y México se debe hacer de forma altruista, sin remuneración económica para las gestantes más allá de sus gastos médicos. 

En Tabasco el proceso se facilita porque “aquí las leyes están, pero no están y puedes hacer una captación importante de chicas gestantes”, por ejemplo, ofreciéndoles programas de formación y luego ayudándolas a abrir negocios, explica el director de una fundación dedicada a la subrogación de vientres desde hace cinco años.

“No hay ley (federal) que lo regule y todavía es tierra de nadie, por eso hay todos estos inconvenientes” con los padres contratantes, señala.

Si bien el código civil de Tabasco establece que en la subrogación “se presume la maternidad de la madre contratante”, en el caso de que el procedimiento sea para una pareja gay, lo que se hacía hasta ahora era registrar a la mujer gestante como madre del bebé -incluso si no aportaba componente genético- fingiendo que era la pareja de uno de sus miembros.

Posteriormente, la mujer debía renunciar a los derechos sobre el hijo o iniciar los trámites para darlo en adopción al otro miembro pero, si no lo hacía, la ley mexicana la amparaba para quedárselo adquiriendo también todas las responsabilidades hacia el niño, algo que había rechazado por contrato.

Luis y Antonio fueron de las primeras parejas gays en México en no querer exponerse a este riesgo.

“Si hubiéramos sabido que teníamos que mentir en el registro, hubiéramos preferido seguir ahorrando y hacerlo en Estados Unidos. Nos sentimos con mucha impotencia”, lamenta Luis.

Fuente: Prodigy/AFP

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