Vivir cerca de la naturaleza beneficia al cerebro, señala estudio

ALEMANIA.- Científicos del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano realizaron un estudio sobre la plasticidad cerebral; es decir,  la capacidad que tienen las células nerviosas para regenerarse anatómica y funcionalmente como consecuencia de estimulaciones ambientales, como los bosques.

 

En el estudio se analizaron los los efectos de la naturaleza cercana a viviendas como: bosques, parques e incluso una zona baldía, sobre regiones cerebrales que procesan el estrés como la amígdala.

 

La intención de la investigación  fue confirmar el riesgo mayor  que padecen los habitantes de grandes ciudades para desarrollar enfermedades psiquiátricas como depresión, trastornos de ansiedad o esquizofrenia.

 

Derivado de los resultados, se estableció el impacto benéfico en la salud cerebral cuando hay naturaleza cerca de las personas que residen en ciudades.

 

Para esta investigación, 341 adultos, entre 61 y 82 años de edad, fueron sometidos a pruebas de razonamiento y memoria; así como a dispositivos de imagen por resonancia magnética y, con base en las comparaciones cerebrales, se determinó que los habitantes de las ciudades que viven cerca de un bosque, tienen más posibilidades de mostrar indicadores de una amígdala más saludable y además mostraron mayor capacidad de sobrellevar el estrés que aquellos que no tienen cerca la naturaleza.

 

La doctora Simone Kühn, coordinadora de la investigación, explicó  que el entorno donde vivimos  puede dar forma a la estructura y función cerebral. Por tal razón se interesó en conocer las condiciones ambientales que pueden tener efectos positivos en el encéfalo.

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada nueve muertes en el mundo tiene su causa en la exposición a la contaminación del aire.

 

 

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