A 30 años del terremoto, México sigue siendo un país de riesgo

México, DF.- Este 19 de septiembre se cumplen 30 años del terremoto que sacudió la ciudad de México y cambió el perfil de la capital de la república, recordando que México es uno de los 30 países más peligrosos del mundo en los que la vida se valora bajo parámetros distintos. No se trata de su gente, mucho menos de sus costumbres ni, por supuesto, de las culturas milenarias que aún coexisten en su territorio; tampoco es la violencia crónica que ha llevado a México a los principales titulares del mundo.

El peligro es más profundo y sus raíces abarcan toda la geografía nacional, porque es uno de los 30 países del mundo en los que confluyen más de tres peligros naturales, destacan cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La diversidad territorial de la República Mexicana es tan vasta que en ella puede suceder casi cualquier cosa: sismos, inundaciones, sequías, incendios, tormentas, huracanes y hasta tsunamis y tornados, son fenómenos poco menos que cotidianos en la república.

La riqueza mineral del país es legendaria: más de 500 años de explotación intensiva de oro,  plata, cobre, hierro y sigue la mata dando. Pero esa riqueza inagotable se produce por una intensa actividad geológica que impone un riesgo incesante a los mexicanos. Tan sólo en los dos últimos días se han registrado 59 temblores de diversas intensidades en cuando menos cinco estados de la república por la simple ubicación geográfica: México se ubica en el llamado Cinturón de Fuego, zona en la que sucede el 80 por ciento de los sismos en el mundo, además de que también forma parte del Eje Volcánico que incluye nueve volcanes activos, uno de ellos, el Popocatépetl, en las estribaciones de la ciudad de México, recuerda INEGI.

El riesgo es tan objetivo y tangible que “aproximadamente 60 millones de personas se vieron afectadas por desastres naturales en el país” en los últimos 40 años, estima el instituto. Pero además de la cuota de dolor y sufrimiento por las pérdidas humanas que de tiempo en tiempo ocasiona alguno de esos desastres, el valor material que arrastran estas contingencias es formidable.

Solamente “durante la administración anterior se destinó un total de 94 mil 406 millones de pesos, con lo cual se marcó el sexenio en el que se erogaron más recursos públicos para enfrentar los efectos de fenómenos naturales”, recuerda INEGI, que advierte que el presidente Peña Nieto podría rebasar ampliamente esa marca histórica. El instituto recuerda también que el primer año de la presente administración el país enfrentó las sequías más graves de los 70 últimos años, en tanto que los daños por huracanes y ciclones han sido los peores en su tipo de los 50 últimos años. Por ello, los gastos seguramente habrán de superar los de años previos, pues “la exposición de México a los desastres naturales va en aumento”, advierte INEGI.

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