PYEONGCHANG. Arly Velásquez es el único mexicano que compite en los Juegos Paralímpicos de PyeongChang; siempre de buen humor, con gran sonrisa y sombrero de mariachi, siempre dispuesto a dar lo mejor de sí mismo en la nieve.
Nació en Cancún, pero a raíz del divorcio de sus padres, a los seis años se mudó a la Ciudad de México con su madre. Su primer deporte fue el ciclismo de montaña, pero a los 13 años, cuando era campeón juvenil y competía contra chicos de hasta 19 años, se rompió la espalda en una compencia en Canadá y quedó en silla de ruedas.
Su tía, la campeona paralímpica de baloncesto Carmen Peñaloza, le ayudó a conocer el deporte paralímpico. «Empecé con natación, luego hice baloncesto, pero es que todos esos deportes son en espacios pequeños y yo necesitaba algo al aire libre», recuerda Arly.
Siete años después del accidente conoció el esquí alpino en el mismo y así se enamoró. «Al probarlo supe que era lo que quería hacer el resto de mi vida», detalla.

«Me siento feliz y en la nieve soy quien soy. La vida tiene que tener los límites que defina mi creatividad. Estar en la silla es estar en dos ejes, pero un monoski es como una bici. Era un hecho que tendría que dar un cambio a mi vida. Vendí mis cosas de México, compré una camioneta viejita en la frontera y me fui conduciendo catorce horas a Park City. Ahí comenzó toda la aventura», abunda.
Sus entrenamientos los realiza en diversos lugares del mundo porque México no tiene un equipo oficial. «Soy bastante nómada, voy a donde veo que tengo las mejores opciones. Llevo diez años en esto, la gente ve mi trabajo, que le pongo ganas y que no he llegado aquí por suerte. He hecho mucho sacrificio y he estado lejos de mi casa mucho tiempo. En 2017 creo que estuve en México dos o tres meses solo».
Estos son los terceros Juegos de Velásquez, ya estuvo en Vancouver 2010 y Sochi 2014; compite con un monoski diseñado junto a un amigo que no era experto en fibra de carbono.
«La suspensión está funcionando increíble, mi esquí está perfecto y físicamente me siento muy bien. Además, aquí en PyeongChang he acabado la racha de cinco carreras sin terminar desde la última Copa del Mundo en Canadá. Estoy muy contento», asegura Arly, que se marcha de Corea del Sur con un decimoséptimo puesto en la prueba de Supergigante.




