Así se organizan los migrantes en ‘El Chaparral’ para pedir asilo a EU

MÉXICO.- Desde hace meses, se ha registrado la llegada a México de grandes cantidades de migrantes centroamericanos organizados en caravanas. 

 

Y justo para hablar sobre el tema, Paola Rojas estuvo en la frontera entre Tijuana (México) y San Diego (Estados Unidos), la más transitada del mundo. 

En entrevista con el analista internacional, Rafael Fernández de Castro, platicaron sobre este fenómeno migratorio y lo que ocurre en el puerto fronterizo de «El Chaparral», donde los centroamericanos se organizan en una especie de autogobierno, para administrar quienes entran y quienes no. Para ello realizaron una lista. 

«Aquí, desde 2016, digamos cuando llegaron los haitianos eran tantos Paola, 20 mil, que evidentemente Estados Unidos dijo ‘no los puedo procesar’, venían a pedir asilo, entonces ellos mismos crearon una libreta, es decir, en un libreta grandota se anotaban como iba llegando, y cada día Estados Unidos les dice aquí en esta plaza, le dice a la autoridad mexicana, ‘hoy puedo procesar a 100 u 80′», cuenta el experto.

«Entonces se auto organizan los migrantes, en la libreta pasan los números, van por 10, entonces pasan 8 números y son 80. Es muy importantes porque son líderes migrantes, cuando a ellos les toca pasar se lo heredan a otros. A mí me tocó, por ejemplo, conocer a una líder migrante michoacana, Elizabeth, una mujer encantadora que venía huyendo de la violencia de Apatzingan, Michoacán. Tenía aquí 4 semanas, una mujer muy linda, muy arreglada, y me decía ‘es que me desaparecieron a mi marido y me daba miedo que se llevaran a mis hijas y estoy aquí con mis dos hijas’. Se tardó como 5 semanas en pasar. Ya pasó allá y entonces hace una entrevista, si allá le creen que ella tiene legítimo miedo de perder la vida si regresa a Michoacán, es probable que la admitan en Estados Unidos, pero es un proceso largo, es como de 2 años en Estados Unidos».

 

 

Asimismo dijo que en «El Chaparral», «todas las mañanas está la libreta y una tienda, y verás como a 200 migrantes de todas nacionalidades, muchos centroamericanos, pero muchos guerrerenses, mucho michoacanos, muchos venezolanos, muchos nicas, gente de Irak, gente de Afganistán, gente de todo el mundo, pero mayormente centroamericanos y muchos mexicanos (…) que son invisibilizados y que claramente son víctimas de la violencia».

 

 

Rafael Fernández de Castro también hizo énfasis en los mexicanos que llegan a este punto y que huyen de la violencia o pobreza que afecta a sus estados.

«Es una cosa muy interesante, ahora los michoacanos (…) ya no se quieren cruzar, ya no quieren contratar al pollero, les da miedo, saben que ahora es crimen organizado muchas veces y entonces ellos van a tratar de hacer una entrevista en Estados Unidos y seguramente traen evidencia en sus celulares, fotografía de violencia en ciertos lugares de Michoacán o de Guerrero y esa va a ser su prueba a ver si les admiten el asilo».

 

Sin embargo, mientras se aprueba o no el asilo, ellos permanecen en México.

«Están en México por semanas y lo que estamos viendo es que ya no son los jóvenes que estaban antes, estamos viendo familias enteras, madres con 4 niños. Por cierto, algo muy importante que está muy invisibilizado, el flujo más importante es el flujo de retorno, los deportados. Allá atrás está la garita mexicana de ‘El Chaparral’ y ahí todos los días deportan entre 100, 150, 200 mexicanos, gente que ha estados en Estados Unidos a lo mejor 25 años que viene con una bolsita transparente, que viene con dos suéteres, son todas sus pertenencias, que dejan a sus familias allá, hijos, hijas, entonces vienen aquí y llegan con una cara como si hubieran estado en un campo de concentración, porque ¿tú te imaginas el desgarre que es dejar a tu familia en Estados Unidos y que te agarraron después de estar 12 o 15 años en Estados Unidos y que no tengas documentos?».

Además de esta situación, se refirió a la tragedia de ver a adultos mayores que estuvieron toda su vida haciendo un esfuerzo como trabajadores de la construcción o en la agricultura, y que ya no tienen ni esa fuerza física ni capital.

«Y que efectivamente, pues si quieres trabajar como albañil aquí en Tijuana hay mucha construcción, pero estas gentes ya derrotadas… sí hay una crisis aquí, pero es una crisis humanitaria no la que dice Trump y lo que resulta increíble, estamos viendo familias enteras y Estados Unidos está pertrechado. Trump mandó 5 mil efectivos aquí como si estos fueran terrorista. Esta es gente con muchas necesidad económica y evidentemente muchos de ellos huyendo de la violencia», agregó.

Denis es uno de los centroamericanos que se encuentra en la frontera entre Tijuana y San Diego. Llegó hace dos meses de Honduras y acaba de tramitar su solicitud de asilo.

«Entramos a la migración de Estados Unidos. Estuvimos en el proceso y nos dijeron que teníamos que esperar hasta el 3 de abril, los vamos a tener con un juez para ver si nos dan asilo. Mientras vamos a estar aquí vamos a dormir, no sabemos nada más, sólo sabemos que hasta el 3 de abril será nuestro proceso para si nos dan asilo en Estados Unidos».

Asimismo, contó que no tiene posibilidad de buscar trabajo.

«Porque yo ando junto con mi niña, yo nada más no puedo trabajar con ella», agregó.

Mari también viaja con dos niñas chiquitas, de 7 y 2 años, a quienes es muy complicado cuidar. No tienen dónde dormir.

«Pues la verdad ahorita ya no tenemos cómo hacerle, lo que pasó que ahorita en migración me anularon las tarjetas que me dieron aquí, como el día que yo salí de la Iglesia donde estaba en el albergue, salí para venir aquí se me quedaron y están con una muchacha en la Iglesia y entonces me las anularon y entonces ya no puedo buscar cómo trabajar porque no tengo esos papeles».

 

«Se me ha hecho difícil el aspecto de la pequeña pues, como ella mama «pepe» y no tengo cómo darle y el transporte también, cómo viajar».

-¿Y cómo le dices cuando tiene hambre y no puedes darle?

-La verdad solo le digo que se duerma, llorando pero se duerme.

«Gracias a Dios cuando llegué aquí a Tijuana nos recomendaron una Iglesia, el pastor Altamirano, ellos gracias a Dios se han portado muy bien con nosotros. (…) Yo de Honduras les doy las gracias a la gente de Tijuana que nos ha extendido la mano y si ellos quieren que nos sigan extendiendo la mano, porque nosotros no tenemos como», agregó.

Estas son solo dos de miles de historias de migrantes centroamericanos que viven en la incertidumbre en la frontera de México con Estados Unidos.

 

Con información y fotos de Noticieros Televisa

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