Frente a la caída del peso a mínimos históricos hasta principios de 2017, Banco de México (central) subió su tasa de interés de referencia por quinta vez consecutiva el mes pasado.
Guzmán, que habló en el margen de una reunión en Londres, dijo que la principal preocupación del banco es la combinación de factores como el debilitamiento del peso, una fuerte alza en los precios de la gasolina, un reciente aumento en los precios de productos agrícolas y un incremento del salario mínimo, todo lo cual planteaba riesgos a la inflación.
«En general no vemos evidencia de efectos de segundo orden así que (…) se podría decir que la situación está bajo control, pero por otro lado hay una serie de riesgos al alza por lo que tenemos que tener mucho cuidado», dijo a Reuters.
Guzmán agregó que espera que esos efectos sean temporales, con una tasa de inflación en declive en la segunda mitad del año antes de caer bruscamente en 2018 debido a efectos de base.
«A finales del próximo año, tendremos una tasa de inflación cercana al objetivo del 3 por ciento», dijo.
Analistas esperan que la inflación sea del 5.6 por ciento al cierre de este año y del 3.82 por ciento a finales del próximo, según una encuesta del banco central publicada el lunes.
Guzmán agregó que, sin embargo, «siempre hay un riesgo de episodios adicionales de depreciación del peso».
El peso, que se convirtió en un pararrayos para un mercado ansioso por temores sobre el futuro de las relaciones comerciales de México y Estados Unidos, cayó más del 17 por ciento en 2016 -su cuarto año consecutivo de pérdidas.
Pero la moneda ha mostrado uno de los mejores desempeños este año con una apreciación de más del 10 por ciento.
Con información de El Universal.