Basta de resignación ante violencia, corrupción, sufrimiento y precariedad: Papa en Michoacán

Morelia, Michoacán.- En la Concelebración Eucarística que ofició el Papa en el Estadio Olímpico Venustiano Carranza en esta ciudad, el Pontífice abordó en su homilía el tema de la violenta realidad que vive el estado de Michoacán. Dirigiéndose a los pastores de la Iglesia que realizan su vocación en estas tierras, cuestionó el que tengan una actitud pasiva ante el sufrimiento que ha venido asolando al pueblo michoacano.

¿Qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad? ¿Qué tentación podemos tener una y otra vez frente a esta realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible?», interpeló Francisco I a los presentes.

Y ante estas preguntas, arrojó una respuesta: «La resignación». Y con ello se refirió principalmente a los sacerdotes que en vez de abandonar sus «aparentes seguridades», dentro de sus parroquias, y salir a «evangelizar», se esconden detrás de sus ministerios, en una actitud conformista.

Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio, la resignación. Una resignación que nos paraliza y nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino; una resignación que no sólo nos atemoriza, sino que nos atrinchera en nuestras sacristías y aparentes seguridades; una resignación que no sólo nos impide anunciar, sino que nos impide alabar. Una resignación que no sólo nos impide proyectar, sino que nos impide arriesgar y transformar», sentenció el Papa.

Con ello, al igual que en Chiapas, el Papa Francisco una vez más afirmó la actitud que la religión católica espera de sus discípulos ante la adversidad, la iniquidad y la violencia. La posición que el Papa llama a adoptar a los michoacanos, tomó su arquetipo en Vasco de Quiroga, en el discurso de Bergoglio, quien no cedió en vida a sus esfuerzos por defender y proteger a los indígenas purépechas del Michoacán colonial.

La realidad que vivían los indios Purépechas descritos por él como ‘vendidos, vejados y vagabundos por los mercados, recogiendo las arrebañaduras tiradas por los suelos’, lejos de llevarlo a la tentación y de la acedía de la resignación, movió su fe, movió su vida, movió su compasión y lo impulsó a realizar diversas propuestas que fuesen de respiro ante esta realidad tan paralizante e injusta», reafirmó.

-Redacción

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