Foto: Twitter / @INAMI_mx

Caravana migrante llega a Acacoyagua, Chiapas

MÉXICO.- La caravana migrante que se dirige a la Ciudad de México, dejó esta mañana el municipio de Escuintla, para avanzar hacia Acacoyagua.

Los migrantes definen ahí si se quedan hasta mañana o continúan hacia Mapastepec.

El jueves, la caravana arribó a Escuintla después de un recorrido de 15 kilómetros desde Villa Comaltitlán. El Instituto Nacional de Migración (INM) informó que otorgará tarjetas de visitante por razones humanitarias a mujeres embarazadas y menores de edad que integran la caravana.

“¿Eres muy traviesa? Sí. ¿Te podemos ver correr otra vez? Sí”, Fernanda, hija de migrantes hondureños.

Los organizadores de la caravana migrante dicen que hay por lo menos mil 250 niños, de entre 2 meses y 12 años de edad.

“¿Quién es el más latoso de todos? Yo”, expresó José Manuel, 5 años, Hijo de migrante hondureña.

Hay recién nacidos y pequeños que no se dan cuenta aún de lo que pasa a su alrededor, con la autorización y en presencia de sus padres, platicamos con algunos de ellos.

Algunos, pese a su corta edad, recuerdan migraciones peligrosas, como la que vivió el cubano Matías, quien actualmente tiene 4 años de edad, cuenta así cómo pasó el llamado tapón Del Darién, entre Colombia y Panamá.

“Vi que la muerte estaba en todos lados matando a la gente”, dijo Matías de 4 años, hijo de migrantes venezolanos.

“Un cubano que mataron delante de nosotros”, explicó Leydys Silva, mamá de Matías.

Ericka tiene 12 años, junto a su hermana y sus padres salió huyendo de su país.

“¿Qué te gusta de tu país y que no te gusta? Me gusta porque puedo ir a las playas, lo que no me gusta es que no hay libertad, es muy difícil la convivencia allá. ¿Por qué saliste de tu país? Por qué a mi papá lo estaban persiguiendo porque no quería ir a cumplir una misión en Venezuela. Quiero llegar a los Estados Unidos, tengo temor a que Migración nos atrape y nos lleve para Cuba de vuelta”, contó Ericka 12 años, hija de migrantes cubanos.

Los niños migrantes desayunan, comen, cenan y duermen en el piso, bajo la lluvia y el sol intenso del sureste de nuestro país.

Con información de Francisco Santa Anna

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