Foto: Twitter / @INAMI_mx

En casas improvisadas, sin agua ni comida; así viven migrantes haitianos en Texas

MUNDO.- El campamento de migrantes haitianos está ubicado del lado estadunidense en Del Río, Texas.

Un migrante haitiano narra cómo es actualmente la vida de quienes ahí se encuentran 

“Miren, está es la situación que vive el pueblo haitiano aquí abajo del puente del Río Bravo, por allá se puede ver que están haciendo fila para para montarlos a los buses por los camiones, mira allá van los buses, está la gente haciendo fila, no sé para qué pero creo que ya está limpio porque yo vine la semana pasada a dejar agua otra vez, a ver como 12 mil personas, ahora no hay nada, solo migración, migración y más migración y más gente”, dijo.

Abajo del puente se ven algunas casas de campaña y muchas casas improvisadas con varas, trozos de madera, plásticos y lonas. Están asentadas en un terregal. Las mujeres cuidan a niños pequeños que se alimentan con todo lo que tienen a la mano. Juntan un poco de agua con botes.

El sitio improvisado deja testimonio de la operación que los migrantes realizan ya a diario: cruzar al lado mexicano para obtener un poco de comida.

Juan es otro de los migrantes haitianos que todos los días cruza el río Bravo. Primero, para ir a las casas de campaña ubicadas abajo del puente de Del Río, Texas y después, de regreso a México para ir por comida.

El miércoles le dieron esta información:

“¿Qué les dijeron exactamente? Tenemos que retirarnos, si no nos van a deportar (…) yo no quiero me deporten, me quedo aquí, en México”, señaló Juan, migrante haitiano. 

Migrantes haitianos, quienes desde hace una semana cruzan sin restricciones el río Bravo para conseguir víveres, aseguran que las autoridades de Estados Unidos les comunicaron que ya no lo permitirán.

“Mañana no se puede cruzar más. Yo me pienso quedar aquí, porque, para mí, lo que quieren hacer ellos, encierran a la gente allá y deportarnos, pero yo me quedo aquí, en México”, detalló Kenian Kalev, migrante haitiano.

Poco antes de las dos de la tarde del miércoles, según los migrantes haitianos, autoridades estadounidenses les informaron sobre esta medida a los migrantes que estaban en la rivera del río Bravo y a los del campamento bajo el puente fronterizo. 

“¿Qué te dijeron de aquel lado? De aquel lado dicen solamente que, a partir de hoy, entonces nadie no se puede salir, no va a poder entrar. Los militares. Entonces tú sabes, yo sé, mientras tanto yo estoy aquí, no sé”, enfatizó Charly, migrante haitiano.

Por temor, algunos migrantes prefirieron no hablar del tema. 

Gerardo es mexicano, vende agua y golosinas en las calles y este miércoles cruzó el río para vender a los haitianos que estaban del lado americano. Mientras vendía, Gerardo escuchó la instrucción de las autoridades de Estados Unidos.

“Que ya no los van a dejar que se crucen, dijeron los de la migración. Vengo de allá, yo, vengo de vender producto. Que ya no les iban a dejar que se vinieran, que los iban a dejar en el puente”, detalló Gerardo Alvarado Juárez, vendedor ambulante de Ciudad Acuña.

En ambos lados de la frontera crece la incertidumbre de los migrantes. 

“La única preocupación que tenemos nosotros es porque están deportando muchos de nosotros los haitianos”, reiteró el migrante Joseph.

Ante la advertencia de ser deportados por el gobierno de Estados Unidos, muchos migrantes decidieron pasar la noche de lado mexicano, en el deportivo de Ciudad Acuña, en Coahuila. Se estima que en esa ciudad permanecen siete mil migrantes haitianos.

Denuncian que ninguna autoridad se ha acercado a ellos para atender necesidades básicas o de salud. Muchos están lastimados, deshidratados y en varios casos dejaron de lado las precauciones por la pandemia.

«Mucha gente sin cubrebocas, sin mascarilla, cuando hay un niño que está muy grave lo dejo allá, le dan paracetamol», dijo Paul, migrante haitiano.

En el parque ecológico de Acuña no hay sanitarios ni agua potable.

«Yo tengo miedo, porque aquí hay mucha gente, orina en la tierra, hay mucho polvo allá (…) yo me quiero vacunar porque hay mucho mosquito que me pica y no sé si yo esté enfermo «, señaló Jean Pierre, migrante haitiano.

Algunas organizaciones de asistencia social brindan apoyo médico, pero solo en caso de urgencia. También hay preocupación por la ropa usada y alimentos preparados que están utilizando para sobrevivir.

«Ellos tienen que comer, ellos tienen que vestir, vemos que cruzan el río y todos los días están mojados, eso realmente puede traer una contaminación y una enfermedad para ellos, entonces qué enfermedad puede ser peor», indicó Luis Hernández, Pastor Casa De Dios en Ciudad Acuña, Coahuila.

De noche en Acuña, hay operativos para detener a migrantes hospedados en hoteles. 

“Este operativo no es el único, ya ha habido varios. Vienen por los haitianos aquí al hotel”, insistió Gilberto Félix, habitante de Ciudad Acuña.

“Dijeron que con permiso o sin permiso, todos se van a ir para sus países”, reiteró Nicolás Prado, gerente Hotel Ciudad Acuña.

Con información de Francisco Santa Anna y Juan Andrés Martinez 

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