Chapecoense: Las paradas que el piloto omitió y que pudieron salvarlos

Santiago, Chile.- Hasta el momento, las autoridades colombianas no han entregado ninguna versión oficial sobre las causas de la tragedia aérea que dejó 71 fallecidos en Antioquia. Sin embargo, las características del avión Avro RJ85 que trasladaba al plantel de Chapecoense, la ausencia de olor a combustible en el lugar donde se encontraron los restos de la nave y datos sobre la distancia que se debía cubrir y la autonomía del aparato dan algunas pistas para explicar lo acontecido.

Lo que más ha llamado la atención de los expertos es la autonomía del Avro RJ85 de la aerolínea LaMia, la que llega hasta los 2.965 kilómetros. Y la distancia entre Santa Cruz de la Sierra (el origen del vuelo fatal) y Medellín abarca un total de 2.965 kilómetros. Vale decir, márgenes muy justos para actuar en una situación de emergencia.

“El avión sí es limitado para esa ruta. Yo volaba un RJ100, muy parecido, para SAM en los años noventa. No se trata en todo caso de una aeronave anticuada, cuenta con todos los sistemas. Pero las siglas RJ representan Regional Jet, es decir que es para rutas cortas, generalmente locales, de dos horas. La operación del avión fue estirada hasta su límite y de una forma indebida“, testimonió Julio Consuegra, instructor de vuelo de la Escuela JEC y autor del libro Principios y Fundamentos de Aviación, a medios colombianos.

Según el experto, por normativa internacional se debe llevar combustible exacto de origen a destino, “pero además debe haber una reserva suficiente para llegar al más lejano aeropuerto alterno posible“. Vale decir, debió llevar combustible pensando en la posibilidad de un aterrizaje en Cali o Bucaramanga.

Como si fuera poco, dice el especialista, “el avión tiene que llevar otros 30 minutos de sostenimiento en el escenario que tuviera que esperar también en ese otro aeropuerto. Y por último, debe llevar otro 10% de combustible adicional respecto al trayecto original”.

Así surge la pregunta sobre por qué una empresa no cumpliría estas normas de seguridad. “Es muy común en vuelos charter que el pasajero contrate un vuelo y las empresas, por asegurarse a su cliente, afirman que están en condiciones de ir a determinado lugar. Pero en realidad estén forzando la autonomía de la aeronave a sus límites. Esto es lo que pudo haber ocurrido desde el principio”, explicó Consuegra.

Lo que no se hizo
El general Gustavo Vargas es director de la aerolínea LaMia, y explicó el itinerario original del vuelo. “Debíamos salir de Brasil, entrar a Bolivia más al norte y pasar a Medellín, pero Brasil no nos dio esa autorización para entrar a sacar pasajeros, porque para eso se necesita una libertad especial que es recíproca entre países. Entonces tuvimos que traerlos en vuelo de ruta hasta el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra“, contó al diario El Tiempo.

Según Vargas, el viaje entre Santa Cruz de la Sierra y Medellín no debía ser directo. En efecto, el piloto tuvo la posibilidad de realizar dos paradas técnicas para repostar: una en suelo boliviano y otra en territorio colombiano.

“De Santa Cruz tenía que ir a Cobija (norte de Bolivia), y de allí a Medellín. Pero ellos se fueron directo hasta Bogotá. Y ahí (el capitán) tenía que ver la posibilidad de seguir o aterrizar. Era de noche. Por esa negación de Brasil se complicó todo un poco”, dijo el general Vargas.

¿Por qué no se detuvo ni en Cobija ni en Bogotá? “Por lo visto, si el piloto ha continuado es porque sí podía. Ha continuado y ha pasado esta catástrofe que nos hace mucho daño. Pero si él consideraba que no tenía combustible, tenía que entrar a Bogotá a reabastecer. El aeropuerto de Bogotá, según el plan de vuelo, era el alterno para cualquier cosa. Antes de pasar Bogotá tenía que tomar la decisión; si estaba con buen combustible tenía que seguir, pero si alguna cosa pasaba con el combustible, debió entrar”.

A los gritos
El LaMia reportó su desaparición a las 21:54 horas de Colombia. A esas alturas, tenía el tercer turno para descender, y volaba a 20 mil pies de altura. La prioridad la tenía un avión comercial de la aerolínea Viva Colombia, quien con anticipación se había declarado en emergencia.

Según fuentes citadas por El Tiempo, el piloto de LaMia, Miguel Alejandro Quiroga Murakami, “de un momento a otro pidió, a gritos, que lo dejaran aterrizar por problemas de combustible y enfiló el avión hacia la pista. La versión que manejan las autoridades, y que será cotejada con las grabaciones de la torre de control, es que los controladores cumplieron los protocolos, pues le dieron luz verde al Viva Colombia, que sí había reportado problemas, y dejaron en el aire otros vuelos, que hasta ese momento reportaban normalidad“.

De acuerdo al matutino, y ya desesperado, Quiroga reconoció que tenía problemas con el combustible y comenzó intempestivamente a descender. “Procedemos, procedemos”, habría dicho a los gritos. “Cuando ya estaba bajando, sí se declaró en emergencia”, aseguró una de las fuentes, quien luego agregó que el piloto reportó la falla eléctrica antes de perder la comunicación. El resto de la historia es, lamentablemente, conocida.

La Tercera

Noticias relacionadas

Accesibilidad