Critican película “El Hoyo” y director se queda callado

España.- Respecto a sí el filme es un plagio o no de la cinta Next floor, el director Galder Gaztelu-Urrutia no ha contestado nada.

La popularidad que ha tenido el filme español El hoyo en los días que lleva en la plataforma streaming de Netflix es innegable.

Tan sólo este fin de semana se convirtió en trending topic y el largometraje en el segundo más visto en la plataforma online durante sus primero tres días de estreno.

Aún con este aparente éxito también se ha desatado una controversia, ya que algunos espectadores han notado algunas similitudes entre El hoyo y un cortometraje que lleva por nombre Next floor que salió en el 2008 y fue dirigido por el canadiense Denis Villeneuve, el cual fue escrito por Jacques Davidts y la idea original corrió a cargo de Phoebe Greenberg.

Aunque hasta el momento el director de El hoyo, Galder Gaztelu-Urrutia no se ha pronunciado ya hay dos bandos, uno el que dice que es un plagio y quienes argumentan que quizá el cortometraje sirvió de inspiración para la cinta española.

¿Inspiración o plagio?, aquí algunas de las similitudes entre ambos contenidos:

En Next floor:

Banquete (comida): en el cortometraje se aprecia a un grupo de burgueses, quienes son atendidos con los mejores platillos y la más suculenta comida. Aunque se ve como a pesar de que ya están satisfechos, los comensales continúan devorando grandes cantidades de comida. Los burgueses son atendidos por meseros quienes llenan sus platos para que nunca se queden sin comer.

Múltiples pisos:

Como los comensales no paran de comer es innegable que su pesos cada vez se vuelve mayor y comienzan a caer piso tras piso y en cada uno de ellos se le sigue alimentando sin parar, mientras la comilonga es acompañada por unos músicos que tocan el violín.

En El Hoyo

En una especie de prisión, la cual hay 200 pisos y en medio de ellos un hoyo, hombres y mujeres se deben alimentar de una plataforma que baja. La idea es que todos se alimenten de ella y para ello se prepara un suculento banquete que obviamente arranca el descenso en el primer piso donde los que están en él se sirven lo que pueden tomar y lo que les sobra pasa al segundo y así hasta llegar al último piso donde cada uno de los seres que «viven» ahí se van alimentando de las sobras de los de arriba.

El experimento está en que la comida que se sirve debería alcanzar para todos los prisioneros, siempre y cuando comieran las porciones adecuadas, pero por naturaleza hay quienes comen demás, sin importar lo que le toque a los del siguiente piso.

Con información de El Universal.

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