Ciudad de México. – En la Ciudad operan varias bandas de taxistas organizados que “gotean” a sus clientes para después robarlos y dejarlos abandonados.
Estas bandas abandonan a sus victimas en jardineras, parques y en calles de colonias como la Condesa, La Roma, Polanco, Anzures y Nápoles; así lo reveló una investigación de la procuraduría capitalina, luego de que detuvieran a dos personas imputadas por el homicidio del abogado Pablo González Kúsulas, egresado de la Universidad de Berkeley, California, EU.
Luego de la tragedia, las autoridades de investigación se percataron que el caso del abogado no era el único y que, incluso, el taxista y su cómplice detenido no operaban solos, de momento se han documentado por lo menos otros cinco casos con el modus operandi que posiblemente fueron cometidos por otros prestadores de servicio que operan igual, lo más preocupante es que no tienen relación entre ellos.
Sin embargo, se estima que la llamada “cifra negra” por este mismo delito, es el doble, pero las víctimas ya sea por vergüenza o por temor al escarnio público no denuncian lo sucedido y prefieren guardar silencio; los investigadores estiman que sólo se acercan a la autoridad cuando su teléfono celular está asegurado o cuando los cargos a sus tarjetas bancarias exceden los 10 mil pesos.
Por este hecho, una comunidad de abogados levantaron la voz para evitar que más atracos y homicidios similares —donde taxistas esperan a los clientes a altas horas de la noche cuando salen de algún bar y les ofrecen agua embotellada, misma que previamente es adulterada con solución oftálmica (ciclopentolato)— se sigan registrado, pues se dieron cuenta que el homicidio de Pablo González Kúsulas, no es un “caso aislado”.
En los despachos de los litigantes, varios de sus clientes han denunciado que fueron víctimas del mismo modus operandi desde noviembre pasado a la fecha, la procuraduría capitalina ha documentado cinco casos; sin embargo, los abogados explican que hay más, pero no son denunciados ya sea por pena o, incluso, porque las víctimas nunca se dan cuenta de lo que les sucedió o que fueron víctimas de algún delito.
Los “taxistas goteros” eligen bien a sus víctimas. Todos encajan con el perfil: de entre 25 y 30 años de edad, que salen a altas horas de la noche de bares y antros “de renombre” o de moda y que tienen cierto poder adquisitivo, por este hecho los agentes de investigación no descartan que incluso los “taxistas goteros”, tengan un tipo de “halcones” que les avisan quien podría ser una víctima potencial.
Con información de El Universal.




