Redacción / Primera Plana
Morelia, Michoacán.- Llegó exactamente a las 18:42. Tras los saludos de rigor y una paciencia infinita para tomarse fotos con todos aquellos que lo requirieran, Guillermo del Toro fue la estrella principal de la gala que tenía preparado el Festival Internacional de Cine.

El cineasta, de buen talante –en especial con los más jóvenes, quienes abarrotaron los accesos al complejo del centro y con quienes parece tener una conexión especial–, se demoró más de 30 minutos en recorrer los escasos metros de la alfombra roja. El objetivo: saludar, agradecer, reconocer a sus fans que son quienes, finalmente, lo mantienen en el negocio.
Después de apretar manos, posar junto a los rostros y abrazar a quien se lo pidiera, del Toro fue invitado a develar la placa que lo acredita como uno de los visitantes ilustres de Morelia. Acompañado en todo momento por los organizadores Daniela Michel, Cuauhtémoc Cárdenas Batel y Alejandro Ramírez, el director se dio el tiempo para complacer a todos los fotógrafos apostados en distintos puntos de la Santiago Tapia.
Del Toro, animado, bromeó con el público, respondió uno a uno los comentarios y mostró el lado menos empaquetado de un evento que, al fin y al cabo, se trata de una reunión de amigos y conocidos que acuerdan exhibir buen cine durante algunos días. Y para los asistentes, muchos de quienes esperaron hasta 4 horas para verlo de cerca, la sorpresa fue doble: la llegada de Alfonso Cuarón, el también premiado director mexicano que desde hace varios años es amigo y colega de Guillermo del Toro.

La ceremonia, previa a la exhibición de su ultima película “La forma del agua”, incluyó la develación de una placa con el nombre del artista, y una butaca que quedará instalada en el complejo cinematográfico.




