Diarios de circulación internacional retoman y difunden las conclusiones de un estudio elaborado por el Gobierno de Suecia sobre la maternidad subrogada, en el que las autoridades suecas condenan la renta de vientres, por qué aseguran que detrás de ella hay toda una industria que compra y vende bebés.
El diario Británico The Guardian publicó un artículo titulado “Cualquier tipo de maternidad subrogada es explotación”, en el que sostiene que “Desde hacía años se sabía que algo en la maternidad de alquiler no estaba bien”.
El diario se refiere al caso del “Bebé M”, cuya madre se vio obligada a entregarlo entre lágrimas a un millonario japonés que había ordenado su compra como parte de u paquete de 16 niños adquiridos en varios hospitales de Tailandia.
“Una verdadera mercantilización de la vida humana que mediante un clic elige la raza, el color de los ojos; paga y puede obtener al niño”, afirma The Guardian, quien toma de referencia el caso de adopciones del cantante británico Elton John.
“Detrás del aura de felicidad que muestra Elton John, hablando de los bebés lindos y una noción de familia moderna; hay una industria que compra y ven de bebés”, se lee en el artículo del diario.
“Donde-continúa- los niños son diseñados para satisfacer las necesidades de los países ricos. Para quienes una madre es considerada como nada, pues ni siquiera tiene derecho a ser llamada mamá y donde el comprador es Todo”.
El artículo, elaborado por la periodista Milena Castigli, que ha tenido eco en diversas publicaciones como Tempi y Actuall, habla también de “Baby factory”, fábricas de niños, en Nigeria en donde miles de mujeres son esclavizadas para pro-veer hijos a parejas ricas.
Denuncia que jóvenes mujeres “son secuestradas, segregadas, violadas durante meses y utilizadas como incubadoras para los recién nacidos, que serán después vendidos al extranjero para fines desconocidos”.
La periodista italiana advierte también que muchos de los niños que nacen de un vientre alquilado son colocados como mercancía dentro del circuito de las adopciones internacionales y vendidos a un alto precio a las parejas heterosexuales u homosexuales.
Y más grave es aún el caso de muchos otros niños de los que se pierde la pista y que pudieran ser usados para la venta de órganos o para la pornografía infantil, alerta la periodista de The Guardian.



