Juez que encarceló a Lula estará en gabinete del ultraderechista Bolsonaro

Ciudad de México.- Este jueves el juez brasileño Sergio Moro aceptó encabezar el superministerio de Justicia y Seguridad Pública del presidente electo de ultraderecha, Jair Bolsonaro.

El magistrado de 46 años de edad, saltó a la fama como la figura central de la operación anticorrupción Lava Jato que desde 2014 ha llevado a la cárcel a decenas de políticos y empresarios.

En esa lista figuran Marcelo Odebrecht de la constructora Odebrecht; el expresidente de izquierda de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), así como el expresidente ultraconservador de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

Con la caída de estos personajes, el juez de primera instancia de Curitiba se convirtió en una figura poderosa, e incluso se le ve representado en camisetas y pancartas en manifestaciones contra la corrupción.

Aunque sus detractores lo acusaban de parcialidad política y atacar más al Partido de los Trabajadores de Lula, que al otro bando.

En 2016, Moro le dijo al diario O Estado de Sao Paulo que “jamás entraría en la política” pues el mundo de la justicia y de la política no deben mezclarse”.
E insistió que “no existe jamás ese riesgo (de entrar en la política)”.

Ahora Moro pone fin a su carrera judicial para convertirse, a partir del 01 de enero en ministro de Justicia y Seguridad Pública de Bolsonaro, un excapitán del Ejército que días antes de la elección amenazó con “barrer a los bandidos rojos”, a quienes no les quedaría más opción que el exilio o la cárcel.

Este jueves, en un comunicado, Moro justificó su decisión ante “la perspectiva de implementar una fuerte agenda contra la corrupción y contra el crimen organizado”, respetando la Constitución y los derechos humanos.

Moro se licenció en Derecho, y se convirtió en juez federal en 1996, se doctoró y es profesor universitario, completó su formación en Harvard.

Su mayor trofeo en la operación Lava Jato fue sin duda la captura de Lula, que desde abril cumple una condena de 12 años en Curitiba por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Lula y Moro se midieron incluso en un interrogatorio que duró unas cinco horas en mayo de 2017 y mantuvo a Brasil en vilo.

En marzo de 2016, Moro había ordenado a la policía irrumpir en la casa de Lula en Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo para llevarlo a declarar a la fuerza.

Ese mismo mes, divulgó una conversación entre el exmandatario y su sucesora Dilma Rousseff (2011-2016), que sugería que ella buscaría nombrarlo ministro, y así protegerlo de la justicia con el fuero.

Incluso una semana antes de las pasadas elecciones aceptó se revelara una grabación donde el exministro de Hacienda de Lula, Antonio Palocci señala que este pidió sobornos para financiar campañas del PT.

 

Con información de: AFP vía El Mañanero Diario

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