La importancia del voluntariado en albergues para migrantes

MÉXICO.- En Tijuana, Baja California, se ubica el Instituto Madre Asunta, un lugar que recibe a mujeres migrantes y sus hijos.

 

Ahí, ellas duermen y viven de manera temporal, en espera de cruzar la frontera para llegar a Estados Unidos.

Algunas salen a trabajar y regresan después de las tres de la tarde, mientras, para los menores existen actividades encabezadas por Unicef y otras organizaciones.

Cabe destacar que Tijuana tiene una gran vocación migrante, gracias a su gente que está conformada por personas de muchos lugares del país e incluso de otras naciones.

Y para muestra de la labor de la gente de Tijuana, lo que ocurre en el desayunador del Padre Chava, otro de los lugares donde se da apoyo a migrantes, cuya realidad es muy dolorosa.

 

Dejar a la familia, el lugar de origen, esa comodidad de lo que uno ya conoce, para irse a un mundo nuevo las más de las veces hostil.

El panorama es aún más complejo cuando, ya una vez adaptados al país de acogida, viene una nueva migración obligada.

Luego de una deportación, muchos ya no vuelven a su tierra, porque hace años que dejó de serlo. Se quedan atrás sus familias. Están solos, viejos y desterrados.

«Yo ando solo aquí, como animal. Para mi está bien, es lo más… a pesar de que se puede tomar uno estos lugarcitos, porque si es cierto ayudan mucho, demasiado. Lo que pasa de mi parte es que tengo que buscar un trabajo que pueda yo, porque estoy ‘de a tiro’ malo de la cintura, de los hombros, tengo la presión alta», contó Héctor Zanetti, migrante de Michoacán.

«Está demasiado difícil en ese sentido porque ya estando fuera de la casa de uno de donde es, ya uno se va a depurar, a ver qué buena suerte le toca cuando no hay trabajo».

Héctor dijo que cuando no hay trabajo, pide ayuda a los pastores para que le den un lugar donde dormir.

«Les pido ayuda a los pastores de la religión, estoy ahorita precisamente aquí atrás de los hoteles estos que están haciendo aquí atrás, me dan la oportunidad de estar ahí unos días mientras me sale un trabajito para poder rentar un departamento, o una casita».

Dijo que en ocasiones su familia lo ayuda, aunque «no pueden seguido, pero sí un poquito cuando pueden, como ahorita que no traigo ni para comprar un periódico. Ahí ya saldrá, Dios dirá.»

La ayuda que reciben en albergues y lugares como el desayunador salesiano del Padre Chava, es muy importante.

«Aquí tratamos de brindarles un plato de comida, primero, como solventar una necesidad física y además otros servicios como servicio médico, consultoría legal, psicológico, corte de pelo, bolsa de empleo, llamadas telefónicas para que se contacte con sus familiares y sepan que están aquí. Servicio dental también, es decir tratamos de que sea un servicio lo más integral posible para promover al ser humano», dijo Claudia Portella.

 

 

«Aquí nos ayudan todo el año y con buen modo, todas las directoras son buenas, todos los ayudantes son buenos, todos son buenos, mis respetos. Si no existiera este lugar ya nos hubiéramos muerto de hambre. (…) Dios los bendiga y se les duplique y les dé toda la felicidad del mundo», dijo otro de los migrantes.

Para que el desayunador del Padre Chave o el albergue para mujeres se sostengan, es fundamental el trabajo de los voluntarios.

Y es que ni muros ni prohibiciones detienen el fenómeno de la migración.

Quienes, orillados por la pobreza o la violencia, dejan su lugar de origen, tienen claro el objetivo: Proteger a su familia.

Tijuana, ha crecido y se ha fortalecido con la llegada de personas de muchos lugares del mundo. Sus habitantes están habituados a recibirlos. Muchos de ellos lo hacen con una gran solidaridad.

Fernanda Acosta, coordinadora de Emergencia Migrante Tijuana Fútbol Más, habló sobre el trabajo que realizan.

«Fútbol Más en conjunto con Unicef estamos trabajando en albergues aquí en Tijuana, estamos en el albergue Madre Asunta y también estamos en Casa Inca, trabajando talleres socio deportivos con los chicos utilizando el fútbol como una estrategia para llevar a ellos los valores que son el respeto, el compañerismo, la responsabilidad, que les ayude para su vida durante este transcurso en lo que están pasando en su vida en este momento».

Fernanda dijo que el trabajar con niños migrantes le ha dejado «mucho aprendizaje, muchas bonitas historias, muchos abrazos, muchas gracias de ellos hacia uno y ver sobre todo que lo disfrutan y nosotros también disfrutamos el trabajo con ellos».

En estos lugares conmueve la presencia de niños, pero también la de adultos mayores.

En el desayunador del Padre Chava tienen desde hace años una muy buena organización. Con el apoyo de voluntarios y donativos, atienden todas las mañanas a migrantes y a personas en situación de calle.

«Hay mucha gente tanto de Tijuana, del otro lado también que generosamente nos llegan con sus donaciones. No importa la historia que hayas vivido, mereces un trato de persona», dijo Gustavo, encargado en el desayunador salesiano del Padre Chava.

«Y preguntarte ‘¿yo qué hice por otro ser humano? ¿me gustaría entonces que lo hiciera por mí?’ Si puedo responder un sí, creo que o apoyar la cabeza en la almohada y tratar de dormir un poquito más tranquila, si no que esa realidad te cuestione, te haga tratar de ser cada día mejor como ser humano, creo que es lo que nos hace falta más al mundo entero», dijo Claudia.

Hay los que fueron migrantes, recibieron cobijo cuando lo necesitaron y buscan ahora corresponder a ello brindando apoyo a los nuevos migrantes.

«Bueno yo pienso, en primer lugar, a mí me gusta ayudar a la gente porque en algún momento yo anduve en esos rumbos y no me gusta ver que gente tuviera que sufrir las cosas que yo sufrí, en la temporada. Hubo ocasiones en las que yo anduve en la calle, en situación de calle y si hubieron gente que me apoyó y eso yo estoy muy agradecido con estas personas y con Dios, que gracias a Dios las puso en mi camino y yo me siento obligado a Dios a hacer lo mismo, a poder ayudar gente que lo necesite. En realidad me da mucha felicidad que mucha gente se supere, y si yo puedo ayudarlos yo los apoyo de todo corazón», afirmó Tony, voluntario de organizaciones salesianas.

La tendencia es clara: La migración seguirá en aumento. Lo importante es que la solidaridad crezca también para que no les falte apoyo a quienes solo buscan trabajar y salir del doloroso círculo de la marginación y la violencia.

 

Con información y fotos de Noticieros Televisa

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