Ciudad de México.- Con el voto de 99 legisladores, incluido del coordinador de los petistas, Manuel Bartlett, y de toda la bancada del Partido del Trabajo (PT), el pleno del Senado aprobó la reforma constitucional que pone fin a los llamados sindicatos blancos y desaparece las Juntas de Conciliación y Arbitraje, para que la justicia laboral deje de ser una función administrativa y se convierta en resoluciones judiciales.
Después de una semana de negociación, el pleno del Senado superó las diferencias y pudo combinar la exigencia de poner fin a los sindicatos blancos, sin lesionar el derecho a huelga que tienen todos los trabajadores, y al mismo tiempo modernizar los sistemas de justicia cotidiana laboral propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto.
La reforma garantiza la libertad sindical ya en el texto constitucional, porque incluye disposiciones para que se respete el voto libre, personal y secreto de los trabajadores para la elección de sus dirigentes.
La meta fue hacer más explícitas en la Carta Magna las disposiciones del principio de libertad sindical, refrendada en los tratados internacionales firmados por México.
Ahora se deja en claro que en las organizaciones gremiales los trabajadores tienen derecho a elegir libremente a sus representantes en los términos de los estatutos, mientras la autoridad debe abstenerse de intervenciones que afecten ese derecho.
“Para la resolución de conflictos entre sindicatos, la solicitud de celebración de un contrato colectivo de trabajo y la elección de dirigentes, el voto de los trabajadores será personal, libre y secreto. La ley garantizará el cumplimiento de estos principios.”
En la lógica de esta reforma, se garantiza que los sindicatos blancos dejarán de funcionar, porque ahora necesitarán la firma de cada empleado que dicen representar, con el objetivo de que el contrato tenga validez ante la Secretaría del Trabajo.
Antes de comenzar el proceso de aprobación de esta reforma, que fue enviada a la Cámara de Diputados, a fin de que salga a los congresos estatales, el priista Armando Neyra, también dirigente de la CTM en el Estado de México, entregó propuestas del sector obrero para la etapa de la reforma secundaria.
Los senadores Enrique Burgos, Miguel Ángel Chico Herrera y Luis Miguel Barbosa celebraron los acuerdos unánimes. De hecho, el consenso alcanzó a los petistas, pues no hubo ningún voto en contra.
Fuente: excelsior.com.mx




