Ciudad de México.- Luis Eduardo, el niño de 12 años que manejaba un Pontiac a exceso de velocidad, y que causó una tragedia al chocar el auto en una de las avenidas en Tláhuac, provocando la muerte de cinco menores, fue liberado pero no durmió en su casa.
Fue puesto a disposición del DIF de la Ciudad de México, ya que nadie fue a recogerlo a las instalaciones de la Fiscalía para la Atención de Niños, Niñas y Adolescentes de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.
El adolescente tiene 12 años por lo que la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia para Adolescentes no contempla sanción privativa de la libertad en estos casos.
Se prevé que sea sometido a terapias psicológicas o alguna amonestación por parte del juez especializado.
Será el juez quien determine la sanción no privativa que le corresponde, que puede ir desde una amonestación hasta asesoramiento para la adaptación integral del menor.
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Ayer por la tarde, después de que los cuerpos de las cinco víctimas fueran entregados a sus familiares, se llevaron a cabo sus funerales en el pueblo de Santa Catarinan, en Tláhuac.
En la ceremonia litúrgica de una de las víctimas, Jeovani, el sacerdote Heriberto Ortega señaló que dentro del dolor que representaba esta pérdida, la comunidad debería darse cuenta en qué estaban fallando para que se registraran este tipo de tragedias.
Los padres de familia hablaron poco, no querían que los medios tomaran fotos ni videos. Sobre el menor del Pontiac dijeron no conocerlo, ni tampoco tienen referencias de él ni de sus padres.
Redacción




