Tlalnepantla, Estado de México.- La muñeca Barbie de Mattel y los personajes y naves espaciales de la saga Star Wars de Hasbro son parte de 61 por ciento de los juguetes que se importan y comercializan en México cada año, un mercado valuado en dos mil 800 millones de dólares, que ha visto perder la mitad de su industria en las últimas dos décadas.
Los Reyes Magos y Santaclós perdieron interés en las muñecas, soldados, camiones, carritos y pistolas de plástico, que fabricaban en México empresas como Lili Ledy, Plastimarx, Compañía Industrial de Plásticos, Juguetes Pony, Industrias Plásticas, Arpesa, Juguetes Mendoza o Cipsa, que brindaron diversión hasta la mitad del siglo XX, pues la llegada del Tratado de Libre Comercio trajo juguetes más sofisticados del extranjero y se fue extinguiendo la producción del mercado juguetero nacional.
“Al inicio de la década de los 90 existían alrededor de 300 fábricas mexicanas de juguetes, sin embargo, en los años subsecuentes casi 80 por ciento de ellas desaparecieron”, dijo Miguel Ángel Martín, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju).
Actualmente, la industria nacional muestra signos de recuperación y reporta unos 80 grandes productores, importadores y comercializadores, entre los que sobresalen las trasnacionales Mattel y Hasbro, que representan 38% del mercado de ventas minoristas, según un estudio sobre el sector al 2016, de la firma de análisis Euromonitor.
Según información de la Amiju, también se contabilizan alrededor de 150 pequeñas fábricas esparcidas en toda la República, con producciones intermitentes. Esto, sin contar los talleres familiares o los juguetes artesanales que se fabrican en Michoacán, Jalisco y Guerrero.
EXPORTACIÓN
De acuerdo con datos del Concilio Internacional de la Industria del Juguete (ICTI, por sus siglas en inglés), el mercado mundial del juguete está valuado en unos 88 mil millones de dólares, de los cuales, 27 mil millones de dólares se consumen en Estados Unidos.
Las empresas establecidas en el país apuestan por ese mercado, y para 2017 estos productores cerrarán con exportaciones por 2 mil millones de dólares. Esto representa un crecimiento de 33 por ciento respecto a lo logrado hace cinco años, cuando se alcanzaron mil 500 millones de dólares, lo que hace de México el tercer productor mundial después de China y Brasil.
En los últimos años la industria nacional ha resurgido en parte a políticas públicas que facilitan la importación de maquinaria y equipo para la producción, además de la confianza del capital extranjero en el país, señaló Miguel Ángel Martín, de Amiju.
Empresas mexicanas como Mi Alegría, Monte Carlo, Industrias Plásticas Martín y Futurama de México, se han enfocado en el segmento de juguetes científicos y juegos de mesa. Además de la tradicional marca Apache, dedicada a la producción de triciclos, bicicletas y carros de pedal.
“Las fortalezas de México principalmente están en montables, juegos de mesa y en armables, donde Lego ha sido un éxito produciendo y exportando. En cinco o seis años, podemos ser los segundos del mundo, porque hemos venido creciendo, porque hay tendencia y consumo a nivel global”, señaló el presidente de los juegueteros en el país.
Los niños hasta 12 años representaron 30% del público objetivo para la industria en México en 2016, indica el reporte de Euromonitor. Sin embargo, aclara, que ahora también se debe incluir a los adolescentes y adultos, que son atraídos por juegos electrónicos y de mesa, manualidades y artesanías, deportes al aire libre y construcción, indica la firma de análisis.
El sector de juguetes y videojuegos se espera próspero para México en los próximos años por el crecimiento en la población infantil. Para Euromonitor, el mercado de juguetes tiene el potencial para llegar a unos 3 mil 500 millones de dólares al 2021.
Fuente: El Heraldo de México




