Foto: Twitter / @JesuitsGlobal

Misión jesuita: así es su labor en la Sierra Tarahumara

MÉXICO.- En la Sierra Tarahumara de Chihuahua, la misión jesuita que se encuentra en esta zona no se limita sólo a realizar labores religiosas.

Desde hace años los jesuitas realizan trabajo comunitario en favor de las comunidades más pobres y marginadas de la Sierra Tarahumara.

En una de las esquinas de la plaza principal de Creel, Chihuahua, el establecimiento Artesanías Misión exhibe desde el martes pasado un cartelón que repudia el asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos, el Padre Gallo, y Joaquín Mora, el Padre Morita, ocurrido en la comunidad serrana de Cerocahui. 

“Eran nuestros amigos, los conocíamos, compartíamos con ellos y eran parte de nuestra comunidad”, dijo Ana Abellán, habitante de Creel, Chihuahua.

Ana Abellán atiende esta tienda donde artesanos rarámuris de la Sierra Tarahumara cuentan con un sitio para comercializar sus productos. Este es uno de los proyectos comunitarios que fundaron los jesuitas en esta parte de Chihuahua en 1968. Además de realizar actividades religiosas, los sacerdotes de esta congregación trabajan para mejorar las condiciones de las comunidades en donde habitan. 

“Están muy involucrados en la vida de la Sierra Tarahumara. Además hablan rarámuri, tienen otro acercamiento muy humano al entorno”, comentó Ana Abellán.

Luis Antonio Domínguez tiene 30 años de trabajar en proyectos impulsados por los jesuitas. En la comunidad de Mochogueachi instaló el pozo de agua potable que abastece a más de 15 familias de la zona.

“Estamos viendo uno de los pozos que nos ha tocado ayudar a construir para buscar precisamente esa medicina alternativa que es tener agua potable, cosa de la que carece muchísima gente aquí en la Tarahumara, principalmente rarámuris. A la fecha tenemos 60 pozos funcionando en diferentes partes de la sierra”, dijo Luis Antonio Domínguez, habitante de Creel.

Los jesuitas también han impulsado proyectos de alimentación para niños rarámuris, siembra de árboles frutales y operan una clínica en Creel enfocada a la atención de población indígena. 

“El punto de salida de esto es la misión tarahumara de jesuitas. La incursión, la búsqueda de mejoras en la vida del rarámuri por parte de los jesuitas. En el fondo no es más que eso, es amar a la gente, es querer hacer algo por ellos”,señaló Luis Antonio.

Con los asesinatos del padre Gallo y el padre Morita, la comunidad de Cerocahui perdió importantes liderazgos en la zona serrana de Chihuahua. Quienes los conocieron afirman que ambos entendían que parte de su trabajo consistía en mejorar las condiciones de vida de los miembros de su comunidad. 

“La población está tranquila entre comillas, por supuesto muy lastimada porque esas cosas no lastiman a una persona, lastiman a una sociedad”, apuntó Javier Ávila, sacerdote jesuita en Creel, Chihuahua.

Con información de N+ / Raymundo Pérez-Arellano y Víctor Olvera

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