Redacción
Fotos: ACG
Morelia, Michoacán.- Fue una noche de júbilo en Morelia. De esas que se quedan en la memoria, de las que no se borran aún con el paso de los años y pase lo que pase.
Lo que cuenta es que como uno la recuerda y cómo la recuerda para contarla, citemos a Garcia Márquez. Y contémosla entonces. Que desde hace mucho no hay una como la noche de anoche. No en lo colectivo, quizás. O como se quiera ver. Complejos y traumas son cosa de cada quien. El psicólogo va por su cuenta.
Contemos, pues. En la cancha del estadio Morelos, Monarcas goleó 4-0 a Pumas; en la sede de la Expo Fiesta miles y miles se dieron cita a la inauguración y por todas partes se veía gente bailando, cantando, disfrutando, besándose parejas que hicieron -como debe ser- más larga la noche.

En el centro de Morelia el paisaje es similar. El cielo muy azul es testigo de la fiesta colectiva. Y ahora citemos a Serrat: las calles, casi todas, se vistieron de fiesta. Casi, decimos, porque no se puede todo.
Volvemos a la fiesta. Se escucha el griterío desde El Quinceo… El eco es gigantesco. Retumba por cada rincón de la ciudad. Casas, restaurantes, bares, la Expo… Todo estalla en la emoción apenas unos minutos han pasado de las 19 horas. Uno, dos, tres, cuatro… Noventa minutos, Sí, cuatro goles se han clavado en la portería del equipo universitario. No es poca cosa.

Hay que decirlo, hay que gritarlo, hay que festejarlo. Cuatro goles se metieron cuando mas necesitaba hacerlos. Cuatro goles contra el odiado rival que nos quitó la corona del clausura 2011; cuatro goles contra uno de los -pocos- clubes nacionales; cuatro goles, cuatro goles en noventa minutos. Sin recibir ninguno. No es poca cosa. ?O si, en la historia del Morelos y frente a un tan laureado rival?
Vamos ahora con Roberto Cantoral: regálame esta noche… Si, el que pudo, el que quiso y el que tuvo hizo la noche larga, muy larga.
¿Ya se salvó el equipo? No, no se ha salvado, pero ¡y eso a quien le importa! Hay que celebrar. La historia es hoy y hay que contarla: 4-0 a los Pumas. Ya dentro de una semana, veremos… hoy, por lo pronto hoy, ya nos salvamos.

Las Tarascas se encendieron bellas ante sus enamorados. ¡Vamos por el Monterrey, que chingados! Los enamorados quieren regresar en una semana. ¡Oigan, equipo, no hay que quedar en entredicho!

A unos kilómetros, en la Expo Fiesta, el festejo es parecido, muy parecido; late el mismo corazón.
En el calendario oficial que se conoce es el día uno de una fiesta que se quiere nacional. El gobierno estatal pone de su parte para que sea así, y los ciudadanos, que en miles se citan en el Teatro del Pueblo, también.

Aquí, de este lado, también se celebraron los goles. Mucho. Uno, dos, tres, cuatro… Pero todo a ritmo de las cambias de Los Ángeles Azules, estelares de la inauguración.
Todas y todos bailan, cantan. En la pista colectiva no hay quien desentone. ¡Faltaba más!
¿Prietitos en el arroz? Dijo el filósofo de Los Reyes: igual si, igual no. Depende del ojo con que se mire. Algunos hasta terrones verán. A ver cómo la cuentan.
La nuestra sigue: en el punto de la medianoche, las horas del júbilo en Morelia se hicieron largas en esta noche que muy difícilmente se olvidará…





