Neurofinanzas, el vínculo entre el cerebro y el dinero

MÉXICO.- Desafortunado en el amor, afortunado en el juego y ahora exitoso en las finanzas. Pareciera que este dicho popular tiene bases científicas.

Recientes estudios han demostrado la relación que existe entre el cerebro y el dinero, y cómo lo gastamos, surgiendo así las neurofinanzas.

«Es todo el conglomerado de diversas herramientas que tiene el campo de las neurociencias para entender cómo el cerebro entiende su economía, proyecta lo que quiere hacer, el proceso de los cambios neuroquímicos y modulación de integración neuroanatómica», explica Eduardo Calixto, jefe del Departamento de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría. 

De acuerdo con neurocientíficos, cada decisión económica que tomamos está basada en una carga emocional. Por ejemplo, si alguien está triste o feliz. 

«Entre más felices somos, más nos engañan y una tarjeta de crédito en ese momento es capaz de borrar prácticamente todo en condición de querer seguir yendo a esa felicidad y (…) lo que está generando es una desensibilización, quiere decir que las personas que más utilizan una tarjeta de crédito en cuestión de estar comprando cosas que le producen beneficio, placer, poco a poco se va perdiendo este factor y en consecuencia este evento claramente va haciendo que la persona cada vez quiera gastar más y comprar más en función de lo que va haciendo».

Pero de acuerdo con la neurociencia, también si estamos atravesando por un periodo de depresión o tristeza se gasta más. 

«El cerebro está buscando recomponer o reconsiderar y generar más dopamina y endorfinas en función de estoy muy triste, pero esto me genera una sensación de control (…) de los dos el que se va a repetir más rápido de todo este proceso es el que lo compra estando feliz porque después de 48, 72 horas se empieza a cuestionar».

El 63% de los mexicanos no lleva un registro de sus gastos y por ello se les complica tener unas finanzas sanas y ahorrar.

Además los gastos hormiga de los mexicanos equivalen aproximadamente al 12 % de sus ingresos mensuales.

Y el problema de estos gastos hormiga o de otros más grandes es cuando se realizan con tarjeta de crédito. 

«Tener la economía a través de un, digamos, cierto número de billetes nos hace tener un límite específico, cuando tenemos una tarjeta de crédito este proceso no está tan claro por momento a nivel cerebral, aunque sepamos el nivel y límite que puede tener el plástico».

Pero la buena noticia es que podemos reeducar a nuestro cerebro para tener una mejor economía.

«Podemos entrenar a nuestro cerebro para adaptar finanzas por supuesto, pero esto también tiene una evolución. No es lo mismo cómo gastamos antes de los 25 años que después de esta edad, incluso a los 50 años en donde somos más cuidadosos y la experiencia incluyendo los frenos que pone la corteza prefrontal nos hace cuidar un poco más». 

Y recuerde que las neurociencias indican que las mejores decisiones financieras se toman con un pensamiento lento, cuidadoso y analítico en lugar de un sentimiento rápido e inductivo.

Con información de «Al aire con Paola»

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