El nuevo hogar del Chapo es el peor Cefereso del país: CNDH

Ciudad de México, 7 de mayo (SinEmbargo).– El Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) 9, en Ciudad Juárez, que desde la madruga de este sábado el nuevo “hogar” del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

De acuerdo con un comunicado oficial de la Secretaría de Gobernación (Segob), el supuesto líder del Cartel de Sinaloa fue llevado a ese penal “como parte de la estrategia de seguridad implementada de septiembre a la fecha”, en la que se han rotado a más de 7 mil 400 internos en todo el país.

También argumentó que el traslado del famoso interno se dio en razón de distintas obras que se realizan en el Cefereso número 1 [El Altiplano, ubicado en el Estado de México], “para reforzar la seguridad del penal”.

“El Chapo” permaneció en El Altiplano, considerado un penal de “máxima seguridad”, desde el 8 de enero pasado, cuando fue recapturado en Los Mochis, Sinaloa; Guzmán Loera se fugó del Cefereso número 1 el 11 de julio de 2015 por un túnel, lo que provocó una de las mayores crisis al actual Gobierno federal.

Sin embargo, ahora, quien fuera considerado el narcotraficante más buscado del mundo fue recluido en un penal de “mediana seguridad”, de acuerdo con el informe 2015 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que lo evaluó con un puntaje de 6.63 de 10, una calificación menor que la de El Altiplano [con 7.32 puntos de 10], situándose así como el peor del país.

De acuerdo con el “Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2015”, el reclusorio juarense tuvo una calificación de 6.63, cuando la media nacional es de 7.36 entre las prisiones manejadas por la Federación.

En su informe de 2015, la CNDH detectó que el Cefereso de Ciudad Juárez registra importantes problemas de sobrepoblación [con un registro de mil 012 internos en un espacio diseñado para 848), hacinamiento y conflictos para mantener la salud de los internos.

La CNDH solicitó, además, atender temas como el equipamiento e higiene del área médica, la deficiencia en la imposición de sanciones disciplinarias a los reclusos, problemas en la clasificación entre penados y procesados, así como fallas en las acciones para la reinserción social de los internos.

Sin embargo, también tuvo una evaluación positiva en la prevención y atención de incidentes violentos, y violaciones a derechos humanos. También en la ausencia de actividades ilícitas o cobro de pagos y sobornos.

El Cefereso de Juárez, además, ha sido escenario de intento de fuga: en marzo de 2014, cinco reos escalaron el muro de esta prisión federal utilizando ganchos y cuerdas. Ese mismo día recapturaron a tres de los fugitivos, y meses después las autoridades atraparon al resto.

Entre 2013 y 2014, nueve internos más emprendieron otros escapes, aunque ninguno logró su objetivo.

Fuente: SinEmbargo

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