Reconocer los errores o echar la culpa a los demás; esa es la cuestión

MUNDO.- Echar la culpa a los demás es muy fácil; la mayoría de las veces es más que una forma de no reconocer los propios errores, de no ejercer la responsabilidad.

 

Pero qué pasa cuando son los gobernantes quienes han manifestado de manera recurrente tener ese mal hábito. Ejemplos hay muchos.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, culpó al actor Leonardo Di Caprio de los incendios ocurridos hace unos meses en la Amazonia.

El mandatario aseguró que el actor sería responsable por realizar donaciones a organizaciones sin fines de lucro que, según él, fueron las causantes de provocar los incendios en la selva brasileña, para obtener fondos.

Acusación que nunca se comprobó. Las autoridades ambientales dijeron que su investigación apuntaba a acaparadores de tierras locales, como los principales sospechosos.

Lo que ocurre con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, es otro ejemplo de este fenómeno.

El mandatario venezolano ha culpado al presidente Donald Trump de provocar los apagones ocurridos hace unos meses en su país, argumentando que es un ataque cibernético del gobierno de Estados Unidos a las turbinas y líneas de transmisión de la presa hidroeléctrica del Guri.

Sin embargo, el Sistema Scada, que regula y controla la red troncal de transmisión en Venezuela, no puede ser manipulado desde el exterior, tampoco está conectado a alguna red, por lo que se ha descartado la manipulación informática o la posibilidad de algún hackeo.

Y así, podemos ilustrar varios ejemplos de gobernantes que suelen echar la culpa a los demás.

Uno de los más recientes fue el ocurrido con el presidente saliente de Argentina, Mauricio Macri, quien culpó a los 20 millones de argentinos que no votaron por él de la devaluación y de que se haya disparado el dólar en su país.

En entrevista para el programa «Al aire con Paola», el conferencista y escritor Helios Herrera, habló sobre esta actitud de culpar a los demás.

«No nos damos cuenta que nuestros resultados en la vida dependen de nuestras acciones, entonces si mis acciones yo no las controlo automáticamente te estoy dando el poder sobre mí. (…) Es un círculo vicioso porque yo ya no tengo poder para transformar mi realidad y no me queda más que asumir las consecuencias de las decisiones que yo no tomé».

Señaló que cuando una persona asume que su realidad depende de sí mismo, adquiere su responsabilidad.

«Adquiero el poder de transformar mi realidad», concluyó.

 

Con información de «Al aire con Paola» 

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