Las reflexiones sobre la eutanasia

MUNDO.- ¿Tú qué estarías dispuesto a hacer por amor? Hace unos días, en Madrid, España, Ángel Hernández, un hombre de 69 años, ayudó a su mujer, María José Carrasco, a morir.

 

Todos pudimos observar la escena en un video que fue difundido en redes sociales antes del fatal acontecimiento.

Ángel le suministró un líquido letal y todo lo grabó con el consentimiento expreso de ella, para que quedara constancia.

María José tenía 61 años y desde hace 30 le habían diagnosticado esclerosis múltiple.

“Quiero el final cuanto antes, rápido”, era lo que la española pedía ante las cámaras de televisión.

Tras fallecer, Ángel avisó a la policía, quien lo detuvo en su domicilio. En un inicio, fue acusado del delito de homicidio, pues la eutanasia está castigada en el Código Penal de España con penas de seis a 10 años de prisión.

Sin embargo, poco tiempo después, Ángel Hernández fue puesto en libertad, sin medidas cautelares, aunque tendrá la obligación de acudir periódicamente al juzgado durante la investigación judicial.

Durante años, Ángel y María José esperaron en vano la aprobación por parte del gobierno socialista de una ley que regulara la muerte digna en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, no descartó indultar a este hombre quien ayudó a morir a su mujer enferma en fase terminal.

Incluso, culpó al Partido Popular de haber obstruido la aprobación de la ley de la eutanasia en España.

En México, la legislación en la materia distingue la eutanasia pasiva.

Desde el 2008 la ley permite la eutanasia pasiva en la Ciudad de México, es decir, aquellas personas enfermas en fase terminal o sus familiares, en caso de estar inconscientes, pueden rechazar medicación y tratamiento que pueda extender su vida.

En 2009 se aprobó la eutanasia pasiva en Aguascalientes y Michoacán.

En entrevista con Paola Rojas, la doctora Feggy Ostrosky, directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la UNAM, habló sobre quiénes pueden tener acceso a la muerte digna.

“Aquí en México se dice eutanasia pasiva, pero realmente es una voluntad anticipada. (…) Hay otros países del mundo donde hay suicidio asistido, una muerte asistida, por ejemplo en Suiza. (…) Los criterios que tienen es que el paciente tiene que tener capacidad de discernimiento, debe tener una enfermedad terminal, tener un familiar que lo acompañe, no tener una enfermedad psiquiátrica y el deseo de morir estable”.

La experta también se refirió al caso de una joven de 29 años, ocurrido el año pasado en Bélgica, que por una depresión quería morir.

“Dijo ‘yo me quiero, tengo una depresión hace 12 años, no encuentro tratamiento, me han hecho miles de diagnósticos’ y logró convencer que le hicieran la eutanasia”.

Asimismo, agregó que este tema toca cuestiones religiosas.

“Por ejemplo en el catolicismo se prohíbe que te quites la vida. Entre los judíos, si te suicidas, te entierran boca abajo y frente a la pared. Y entonces la gente que se suicida causa mucho dolor alrededor, en cambio en el suicidio asistido tú vas con tu familia y te ayudan a irte. Tiene que ver con cuestiones de empatía, cuestiones de sociedades maduras y en México son sólo 11 estados donde puedes una voluntad anticipada”.

 

Con información y foto de Noticieros Televisa

 

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