Morelia, Michoacán.- «Riqueza, esperanza y dignidad», dijo el Papa a los más de 40 mil jóvenes congregados en el Estadio Morelos, de esta ciudad, en su mensaje dirigido a todos los jóvenes de México.
«Riqueza la que son ustedes de México». Francisco pidió a los jóvenes tener en claro que son ellos la verdadera riqueza del país. Y esta es una riqueza que debe transformarse en esperanza.
Al llegar a este país le dije al presidente de la Nación uno de los mayores tesoros de esta tierra mexicana tiene rostro joven. Son sus jóvenes, son ustedes la riqueza de esta tierra. Cuidado, no dije esperanza, dije su riqueza. La montaña puede tener minerales ricos, que van a servir para el progreso de la humanidad; es su riquieza, pero esa riqueza hay que reformarla en esperanza con el trabajo que hacen los mineros cuando extraen los minerales. Ustedes son la riqueza, hay que transformarla en esperanza», espresó Su Santidad.
«Esperanza la que les da Jesucristo», clamó el Papa, aclarando que no se puede vivir sin esperanza. Cuando uno primeramente no logra valorarse., no logra sentir que su vida y su historia vale la pena. Sentir que con sus propias manos, corazón y mente uno puede construir esperanza.
El Pontífice puntualizó que la gran dificultad para la esperanza es cuando te hacen sentir que no eres nada, que no eres importante. «Es doloroso, pero sucede. Eso mata. Eso nos aniquila». E indicó que esa es la puerta de ingreso para tanto dolor.
Pero también hay otra amenaza principal a esa esperanza. Y es hacerte creer que empiezas a ser valioso cuando te disfrazas de ropas, marcas al último grito de la moda. Cuando ganas prestigio por tener dinero. Pero en el fondo tu corazón no cree que seas digno de respeto, ni digno de amor. La esperanza está amordazada, tu corazón lo intuye», abundó el Papa.
Expresó que es difícil sentirse la riqueza de una nación cuando no se tiene la oportunidad de un trabajo digno, posibilidades de estudio y capacitación. Cuando amigos y familiares son asesinados por el crimen organizado, por el narcotráfico. El obispo de Roma cree que siendo jóvenes se les usa para fines mezquinos se les seduce y se les utiliza haciéndoles creen en sueños «que no son más que pompas de jabón».
Me han pedido una palabra de esperanza. La que tengo para decirles, la que está en la base de todo, se llama Jesucristo. Cuando todo parezca pesado, cuando parezca que todo se nos viene encima, abrecen su cruz. Abrácenlo a él. Por favor nunca se suelten de su mano. (…) Y si se caen una vez, déjense levantar por él», imploró el Papa Francisco, ante lo cual la multitud de jóvenes estalló en un sonoro clamor.
No se dejen destruir, no se dejen desvalorizar, no se dejen tratar como mercancía. Jesús dijo: sean astutos como serpientes, pero mansos como palomas».
«Dignidad que les da el no dejarse ‘sobar el lomo’ y ser mercadería para (llenar) los bolsillos de otros». El jefe de la Iglesia Católica pidió efusivamente a los jóvenes tener muy claro que Jesús nunca los invitaría a ser sicarios, a ser «mercenarios de ambiciones ajenas», sino que los llama a ser discípulos. «Nos llama ‘amigos’. Todo en Él es invitación a la vida».
No les estoy ‘sobando el lomo’, no los estoy adulando», aclaró el Pontífice, puntualizando que los que ‘soban el lomo’ a los jóvenes son aquellos que los utilizan para sus fines particulares, en una alusión a los reclutadores de las bandas del crimen organizado, y a la ambición material.
El Papa Francisco elevó un ruego a los jóvenes mexicanos a nunca dejar de lado a sus familias, «porque es ahí donde encontrarán su dignidad». Después recordó que Dios comprendía muy bien la condición humana, y que entendía que todos podían caer, podían alejarse del ‘buen camino’. Pero eso no sería problema mientras se «dejaran levantar por Jesucristo», pues lo importante no es cuántas veces cayeran, sino cuántas se pondrían de pie nuevamente.
¡No se permitan permanecer caídos, nunca ¿escucharon?!»
–Redacción



