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Rusia amenaza con ofensiva ‘sin concesiones’; Ucrania busca cese al fuego

MUNDO.- El presidente ruso, Vladimir Putin, prometió continuar «sin concesiones» su ofensiva contra Ucrania este jueves, pese a que las partes en conflicto se reunieron para negociar un alto el fuego.   

«Rusia tiene la intención de seguir, sin hacer concesiones, en su lucha contra los miembros de grupos nacionalistas que cometen crímenes de guerra», declaró Putin, según un comunicado divulgado por el Kremlin tras la conversación telefónica que el presidente ruso mantuvo con su par francés, Emmanuel Macron, este jueves.   

En este octavo día de la invasión rusa, representantes de Ucrania y Rusia se reunieron, por segunda vez, para negociar en la frontera entre Bielorrusia y Polonia.   

«Comenzamos a discutir con los representantes rusos. Los puntos claves de la agenda son un alto el fuego, un armisticio y los corredores humanitarios para la evacuación de civiles de las ciudades y pueblos destruidos o bombardeados de manera constante», tuiteó el consejero de la presidencia ucraniana, Mikhailo Podoliak.   

La primera ronda, celebrada el lunes, se saldó sin ningún avance y Kiev advirtió, antes de que empezaran los diálogos de este jueves, que no aceptaría ningún «ultimátum» ruso.   

Putin, sin embargo, dijo que cualquier intento de ralentizar las conversaciones «solo conducirían a más exigencias a Kiev desde nuestra posición negociadora». Por su parte, Macron afirmó que teme que «lo peor esté por llegar» en el conflicto y criticó las «mentiras» formuladas por Putin, según un consejero suyo.   

La invasión, empezada hace ocho días, ha provocado un éxodo de refugiados y llevó a los países occidentales y sus aliados respondieron a la invasión con una batería de sanciones para aislar a Rusia diplomática, económica, cultural y deportivamente.   

El presidente ruso pidió «el reconocimiento de la soberanía rusa de Crimea y la desmilitarización y la ‘desnazificación’ del Estado ucraniano y la promesa de su estatuto neutro» como condiciones preliminares a una resolución del conflicto.   

Cientos de civiles ucranianos han fallecido desde el lanzamiento de la invasión, que será investigada por el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra después de repetidas acusaciones de Kiev de bombardeos contra zonas residenciales.   

«Vamos a reconstruir cada edificio, cada calle, cada ciudad, y le decimos a Rusia: aprendan la palabra ‘reparación'», declaró el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en un discurso grabado en video, prometiendo que será Rusia quien pague el costo.   

Zelenski dijo que las tropas ucranianas causaron 9.000 bajas en las fuerzas rusas desde que comenzó la invasión, un fuerte contraste con los 498 muertos informados por Moscú.   

Por su lado el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, acusó a los políticos occidentales de estar obsesionados con una «guerra nuclear» después de que Putin anunciara que puso en alerta a la fuerza de disuasión nuclear.  Sobre el terreno, el asalto a Kiev parece frenado de momento. Según altos funcionarios estadounidenses la inmensa columna de vehículos militares que se dirigía hacia la capital está «estancada» por falta de combustible y suministros.

En el sur las fuerzas rusas se hicieron con el control de Jersón, una ciudad portuaria del mar Negro de 290.000 habitantes, tras tres días de asedio.   Las tropas que avanzan desde la península de Crimea -anexada por Moscú en 2014- tienen ahora en la mira al puerto de Mariúpol.   

Los rusos «buscan imponer un bloqueo como en Leningrado (actualmente San Petersburgo)», ciudad soviética asediada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, dijo el alcalde de la ciudad, Vadym Boichenko.   En el norte un bombardeo ruso contra la ciudad de Chernigov dejó nueve muertos y cuatro heridos, informó el gobernador de la región, Vyacheslav Chaus, que denunció ataques contra «residencias privadas y dos colegios».   

Las autoridades militares ucranianas afirmaron que zonas residenciales de la ciudad de Járkov, en el este, habían sido «bombardeadas toda la noche».   

En lYitomir, a unos 150 kilómetros al oeste de la capital, Kiev, Oleg Rubak llora la muerte de su esposa Katia en un bombardeo ruso.   

«Un instante la vi ir hacia nuestra habitación, y el instante de después, nada, nada más» contó Rubak a la AFP, sentado en las ruinas de lo que fue su hogar, con su hija de un año y medio.

Este jueves, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) actualizó sus cifras de desplazados e informó que más de un millón de personas huyeron de Ucrania. Más de la mitad de ellos cruzaron a Polonia.   

«Por el amor de Dios, protejan a los civiles» en Ucrania y «déjennos hacer nuestro trabajo», pidió este jueves el coordinador de la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas (ONU), Martin Griffiths, en entrevista con la AFP.   

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) exigió a Rusia el «cese inmediato de todas las acciones» en las plantas nucleares de Ucrania, incluyendo la de Chernóbil, escenario de una catástrofe en 1986.   

Entre el paquete de sanciones impuestas por los occidentales el Banco Mundial suspendió todos sus programas de ayuda en Rusia y Bielorrusia.   

El sismo que dejaron las sanciones en la economía rusa provocó que las calificadoras Fitch y Moody’s rebajaran a la deuda de Rusia a la categoría especulativa, conocida como la de los «bonos basura».   

El gigante sueco del mueble Ikea anunció este jueves que suspendía sus operaciones en Rusia y en Bielorrusia.   

La ofensiva rusa cambió la política de seguridad en Europa y la OTAN ha reforzado el flanco del este.   

Alemania, que realizó un giro histórico con un fuerte aumento de su presupuesto militar, anunció este jueves una ayuda adicional para el gobierno de Kiev de 2.700 misiles antiaéreos.

Con información de AFP

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