Quintana Roo. – Para la secretaria de Turismo de Quintana Roo (Sedetur), Marisol Vanegas Pérez, la situación del sargazo sí es gravísima en la entidad.
La anterior declaración se dio luego de que el presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, dijera el domingo pasado en Cancún que el tema del sargazo no es grave. Además, se suma el anuncio de 52 millones de pesos de recurso para que la Secretaría de Marina despliegue una estrategia de Estado contra el recale masivo de esta alga, monto que representa 5.2% de los 1,000 millones de pesos que estima el gobierno estatal para crear una estrategia integral contra el sargazo.
Ayer por la mañana, López Obrador reiteró que el problema del sargazo “es un asunto menor”, para lo cual hizo mención de que en la capital del país “se recogen diariamente 13,000 toneladas de basura y el sargazo significa recoger 341,000 toneladas (anuales); estamos hablando de 8% de la basura que se recoge en la Ciudad de México”. Recordó que durante sus primeros días al frente de la administración federal le presentaron un plan de combate al sargazo, para el cual se necesitaba una bolsa millonaria de recursos.
“Lo que buscaban era que se pudiese contratar sin licitar y hacer negocio con el problema. Ya eso se terminó. Por eso voy a sostener que no hay problema”, expuso.
El Ejecutivo cedió la palabra al titular de la Secretaría de Marina, José Rafael Ojeda, quien presentó un proyecto de 52 millones de pesos, que consiste en construcción de cuatro barcazas sargaceras con un costo total de 24 millones; la compra de una barredora por 5.5 millones de pesos; la adquisición de barreras de retención de sargazo por 14.5 millones de pesos, así como materiales y equipamiento para personal de limpieza de playas dentro del programa Operación Sargazo 2019.
De los 52 millones de pesos,45 millones fueron aportados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y 7 millones, por la Secretaría de Turismo. Al ser entrevistada sobre esta situación, Vanegas Pérez señaló que sería “muy preocupante” que el gobierno federal no liberase más recursos emergentes para dicha problemática.
La funcionaria estatal indicó que más allá de la estrategia presentada por la Secretaría de Marina, el tema central son los recursos para atender la invasión del alga, la cual dijo que sí es considerada “gravísima” para la administración de Quintana Roo.
“La estrategia de la Marina está planteada; es muy clara y muy concreta, el tema se concentra en recursos”, ahondó.
Sobre si esperaban recursos para combatir el sargazo, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, contestó: “sí, por su puesto, esperamos más recursos”. En lo que va de este año, el mandatario estatal y el secretario de Ecología y Medio Ambiente, Alfredo Arellano Guillermo, han calculado que la estrategia integral contra el sargazo necesitará entre 600 y 1,000 millones de pesos, los cuales deberían ser aportados por la Federación, ya que las costas son jurisdicción del gobierno de la República.
En declaraciones recientes, Arellano Guillermo expuso incluso que la estrategia elaborada por el gobierno de Quintana Roo requeriría por lo menos 80 millones de pesos al mes para un plan integral que incluye la captura en altamar del alga con barcazas especiales, la colocación de barreras de contención, la habilitación de sitios de disposición final, pero también estudios para el aprovechamiento industrial del sargazo.
De hecho, está publicado desde el pasado 7 de junio en el Periódico Oficial de Quintana Roo una declaratoria de emergencia “ante el inminente desastre” derivado del recale arribo y descomposición de sargazo en los litorales del estado con afectación en las costas de los municipios de Lázaro Cárdenas, Isla Mujeres, Benito Juárez, Puerto Morelos, Cozumel, Solidaridad, Tulum, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Othón P. Blanco.
La declaratoria hace referencia al inminente desastre natural, identificado como fenómeno natural perturbador de tipo sanitario ecológico, además de que supone un problema grave de contaminación, puesto que al descomponerse el alga, se producen productos que pueden llegar a ser tóxicos si no se controlan, como al arsénico y el ácido clorhídrico, trayendo aparejada la afectación de las actividades económicas.
Con información de El Economista.