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Todos tenemos algo de “voyeuristas”, pero ¿cuándo se convierte en problema? Te lo decimos

CIUDAD DE MÉXICO.- Del placer de observar o ser observado. Del siglo XI cuando se le atribuyó a un sastre francés ser el primer voyeurista. De la época cuando surgen los primeros cines porno, al tour del voyeurismo. 

 

Desde hace más de 10 años, David García se ha dedicado a hacer recorridos turísticos por todo México, pero uno de los más aclamados es el voyeurista de la Ciudad de México.

“Forma parte de nuestra sociedad el hecho de que tengamos en la Ciudad de México, por ejemplo, todavía algunos espacios en donde se proyecta cine xxx o cine para adultos, pues habla de cierta manera de pensar, hay un público para ello, hay un público que lo consume y por eso existen estos espacios”, afirma el encargado del tour.

“Para nosotros nos interesa muchísimo dar a conocer lo que es la historia de la pornografía en este país y por qué no, sentirnos un poco voyeuristas”.

Dos veces a la semana, un grupo de 20 personas se interna en este recorrido donde lo único prohibido es no mirar.

“Nuestro recorrido básicamente tiene que ver con visitar algunos de los espacios que ofrecen películas para adultos en el Centro Histórico de la Ciudad de México, pero teniendo como base un eje central que es la historia de la pornografía en México”.

Durante el tour, que a decir de David, es mayormente solicitado por mujeres, se da una plática sobre la historia del cine para adultos en nuestro país.

“Yo creo que forma parte de todos nosotros, el voyeurismo. En la actualidad, las nuevas tendencias de la tecnología nos están dando la oportunidad de cada vez ser más voyeruistas”.

El sexólogo, David Barrios, habla sobre dos manifestaciones de la diversidad sexual: el voyeurismo y el exhibicionismo.

“En el voyeurismo el placer erótico es por observar: cuerpos, expresiones, relaciones eróticas, desnudez de otras personas; y el caso del exhibicionismo es el gusto por mostrarse, ya sea con desnudez o con expresiones sugestivas para propiciar algún encuentro erótico”, dijo en entrevista con Paola Rojas.

Explicó que en ocasiones, esto está muy asociado sobre todo en varones con conductas compulsivas, es decir “hay una obsesión por repetir el acto, hay ansiedad y puede acompañarse de molestias y de agresiones hacia otras peronas”.

Agregó que esta condición debe atenderse cuando “la propia persona se siente a disgusto, con una ansiedad enorme, con un malestar muy grande, o bien cuando sus acciones le infieren molestias o perturbaciones a otros, por ejemplo el clásico fisgón o mirón”.

 

 

Con información de Noticieros Televisa

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