Asalta un mexicano embajada de Corea del Norte en Madrid

España. – Un joven mexicano lideró a la banda que asaltó en febrero pasado la embajada norcoreana en Madrid y ofreció días después al FBI la información robada, según informó ayer un alto tribunal español.

Un auto de la Audiencia Nacional arroja luz en un caso sobre el que las autoridades habían guardado silencio hasta ahora y que tiene como protagonista a Adrián Hong Chang, un mexicano de 35 años, residente en Estados Unidos y que se escondió bajo otras dos identidades, una de ellas “Oswaldo Trump”. Según el tribunal, el hombre, que habría actuado “bajo su propia voluntad” y no enviado por Washington y que tras el asalto huyó a EU, lideró el grupo de 10 personas que llevó a cabo el asalto la tarde del 22 de febrero en Madrid.

Allí, Hong Chang y sus cómplices, incluido al menos un estadunidense identificado como Sam Ryu y un surcoreano, Woo Ran Lee, se presentaron con armas de fuego falsas, machetes, cuchillos y barras de hierro. Valiéndose de “un descuido del personal”, entraron en la legación y golpearon a los ocupantes “hasta que consiguieron reducirlos y colocarles grilletes y bridas para inmovilizarlos”. Tras 60 minutos en la sala de reuniones, tres asaltantes se llevaron al encargado de Negocios al sótano y le incitaron a desertar, “identificándose como miembros de una asociación o movimiento de derechos humanos para la liberación de Corea del Norte”; éste se negó y volvieron a maniatarlo.

La Audiencia Nacional emitió ayer órdenes de captura internacional contra varios de los miembros de la banda. El juez José de la Mata indicó ayer en el auto que se están investigando presuntos delitos de allanamiento de morada, detención ilegal, lesiones, amenazas y robo con violencia e intimidación. En el asalto, una empleada de la embajada logró saltar por la ventana y dar la alarma en medio de la calle.

Sin embargo, cuando los agentes acudieron a la legación, Hong Chang tuvo la ocurrencia de colocarse un saco con un pin de la cara del líder norcoreano, Kim Jong-un, y presentarse como un alto representante de la embajada ante los policías españoles, a quienes dijo que “no había problema alguno”. Según el recuento de la Audiencia Nacional, los asaltantes se apoderaron de un par de memorias USB, dos computadoras, dos discos duros, uno de ellos con imágenes de seguridad, y un teléfono celular.

Tras varias horas en la embajada, el mexicano salió en un vehículo contratado a través de Uber. Viajó primero a Lisboa, de una forma que no se precisó, y de allí tomó un vuelo a Nueva Jersey. Cuatro días después se trasladó a Nueva York y contactó con el FBI el 27 de febrero, según explica el juez español. El suceso, sin detalles, se conoció en España el mismo 27 de febrero, cuando el diario El Confidencial publicó que “un grupo de personas había asaltado la embajada” y había robado los equipos informáticos, hechos que confirmó la policía española, aunque la representación diplomática no presentó denuncia.

Por su parte, a la pregunta de si Washington tuvo alguna relación con el asalto a la embajada, el vocero del Departamento de Estado, Robert Palladino, respondió que “EU no tiene nada que ver con eso”.

Con información de Milenio.

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