Ciudad de México.- Jamás se imaginaron que la visita a un familiar se convertiría en una tristeza para la familia Marinillo. Así ocurrió el pasado domingo 20 de noviembre, el último día que vieron a Donatela, una perrita de 10 meses, raza chihuahua de tipo golondrina, color negro y que portaba una vestimenta rosa similar a una playera tipo polo y la placa con su nombre.
“Yo me tuve que salir a un mandado, en eso tocan la puerta y entra uno de mis hermanos y se sale mi perra”, relató Alberto Marinillo, habitante de la delegación Gustavo A. Madero, “dicen que se fue por la avenida y nos dieron señales de que un carro rojo la había agarrado”.
“La busqué por todas partes, tomé un taxi, anduve dando vueltas pero no la encontré”.
PGJCDMX con averiguaciones previas
De acuerdo con cifras de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en los primeros 10 meses del año se iniciaron 88 averiguaciones previas por robos de mascotas
Fue septiembre el mes que más tuvo al alcanzar 16, un promedio de una cada dos días; seguido de octubre y enero, ambos meses con nueve.
Asociaciones internacionales como la fundación Altarriba aseguran que el robo de perros es común, pero que las denuncias son bajas ante una sensación de perder el tiempo o creer que la mascota está perdida, lo cual podría indicar que la cifra de robos es mayor.
Son las razas pequeñas las que suelen ser el blanco usual para los delincuentes por ser fáciles de transportar y que en el mercado pueden llegar a costar más de 25 mil pesos, pues la reventa es la causa más común.
Sin embargo, existen otros motivos como la explotación para reproducirlos, cobro de recompensas que ofrezcan los dueños y hasta zoofilia.
Mónica Pineda, representante de la organización Gente por la Defensa Animal, explicó que los delincuentes se aprovechan de los vínculos emocionales que se tienen con los animales para obtener recursos económicos.
“Saben perfectamente que en su mayoría los propietarios de estos animales van a hacer todo lo que puedan para recuperar a estos perros o gatos y pues los van a buscar a como dé lugar”, dijo, “esto se ha transformado como una figura de secuestradores de perros”.
Piden tipificar
Por esta razón pidió que se modifique el trato de este delito, ya que en algunas ocasiones es el inicio de un tipo de extorsión.
“Lo maravilloso sería que se incluyera en el Código Penal, porque la verdad estamos en un problema de secuestro de un ser vivo”, indicó Pineda.
Es también un daño fuerte que se le hace a la persona a quien se le quita, porque con lo que no puedes es con la incertidumbre de no saber cómo ni dónde está.
Colonias como Del Valle, Narvarte, Roma, Condesa, Polanco, Álamos, Lindavista, Cuauhtémoc, Juárez, Anzures, San Ángel o algunos barrios de Coyoacán son lugares donde se frecuentan los robos, según reportan afectados vía redes sociales.
Entre las técnicas para los robos está el uso de hembras en celo para que atraigan a perros machos; el uso de lazos para amarrarlos; desatarlos de sitios donde se permite acudir con mascotas mientras los dueños están distraídos, o agrediendo al dueño o paseador con un estudio previo sobre los horarios y zonas por donde pasan.
Cambiar las rutas y horarios de paseo constantemente, poner una placa de identificación que incluya la información de que fue esterilizado en el caso que se pueda utilizar, no dejar a los animales a cuidado de terceros son algunas de las recomendaciones de Gente por la Defensa Animal.
Usualmente, los robos se cometen con el uso de motocicletas o automóviles, que ayudan a transportar a las mascotas y en algunos casos existe complicidad de trabajadores domésticos, paseadores o entrenadores con los delincuentes.
La familia Marinillo continúa esperando saber de Donatela, pues hasta ahora sólo han obtenido reportes falsos en busca de la recompensa que ofrecen por la perrita.
Fuente: Diario de México


