RESPIRando: Quédate en casa, reconecta con tu ser

Pausa necesaria

Hace más de un año que escribo en este espacio. En este tiempo he hablado sobre estrés, ansiedad, falta de tiempo para uno mismo, presiones laborales y económicas, problemas laborales, ira, enfermedades, etcétera; mucho de ello producto del acelerado ritmo de vida al que estábamos acostumbrados; aquí y en China. 

En varias partes del mundo el escenario era el mismo: tránsito imposible, medios de transporte al tope, gente caminando como zombie a merced del celular, sociedades fracturadas, ciudades con altos índices de contaminación, por menos. 

Hoy la realidad es distinta. El mundo se encuentra en una pausa, obligatoria y lamentable, pero necesaria.  

Cuarentena en el mundo 

Países como Italia, Francia, España, Reino Unido, Argentina, Bolivia, El Salvador, Ecuador y Colombia, entre otros, están paralizados por la cuarentena ordenada en un intento por detener la propagación del coronavirus, que ha dejado más de 20 mil muertos y más de 450 mil contagios en al menos 187 naciones y regiones. 

China, como epicentro de la pandemia, fue el primero. Mantuvo en aislamiento a millones de personas. Solo se permitía que un habitante de cada hogar saliera una vez cada tres días, para comprar comida y productos esenciales. Y como esta, muchas otras medidas.

Nadie en las calles. Nadie en las tiendas. Nadie en las escuelas y oficinas. Todos en casa.

Sin embargo, luego de 56 días, algunas ciudades de la provincia de Hubei ya están abiertas. Desde Wuhan, más de 42 mil médicos han comenzado a regresar a su casa. En urbes como Beijing o Shanghai, los habitantes están retomando sus actividades.

Aquí en México, en pleno inicio de la Fase 2 de contingencia por COVID-19, la recomendación es: quedarse en casa.

“El reto mayor es no contagiar y no ser contagiado”, dijo esta semana la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Poco a poco, la vida en nuestro país también va tomando un respiro. Al menos en Ciudad de México las calles lucen como si fuera 1 de enero. Los centros comerciales carecen de aglomeración. En el transporte público ya no hay peleas por los asientos o simplemente por subir y cada vez son menos los aviones que pasan sobre mi casa (vivo justo en la ruta que les lleva al AICM).

Llevo una semana contemplando el silencio en mi calle. Un respiro.

Pese a la tranquilidad, hay quienes dicen que ya no soportan el encierro. Algunos se quejan de que solo se la pasan comiendo, otros dicen que el aburrimiento es demasiado, y algunos más se la pasan haciendo actividades que van desde lo divertido hasta lo absurdo para sobrellevar el aislamiento.

Y es aquí donde quiero retomar un punto. ¿A caso no era la falta de tiempo uno de los principales pretextos por el que muchas personas se olvidaron de sí mismas?

Yo recuerdo que sí.

Que no estaban con su familia, por falta de tiempo.

Que no hacían ejercicio, por falta de tiempo.

Que no arreglaban pendientes en casa, por falta de tiempo.

Que no hablaban con sus amigos, por falta de tiempo.

Que no leían un libro, por falta de tiempo.

No hay más excusas. Este momento de encierro es una gran oportunidad, un regalo para conectar con nosotros mismos y dar lo mejor de nosotros a los demás.

¿No lo has visto? Porque el Planeta ya lo hizo. Y qué crees, está respirando.

Un respiro para el Planeta

La ralentización del ritmo de vida cotidiana ha sido un respiro para nuestro hogar: la Tierra.

El cierre de fábricas, la reducción en el número de vuelos, la disminución del tránsito, entre otros, son factores que han contribuido a que el nivel de emisión de gases de efecto invernadero haya disminuido considerablemente en las últimas semanas.

A tres meses de que inició la propagación del coronavius, en China se han emitido 150 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2) menos que las registradas en el mismo periodo del año anterior, informó el Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio con sede en Estados Unidos.

Igualmente, la NASA reportó una reducción en el dióxido de nitrógeno (NO2) sobre China.

Estos no han sido los únicos beneficios de la cuarentena, pues en el norte de Italia la concentración de NO2 ha disminuido 10 por ciento cada semana desde mediados de febrero, según el Servicio de Monitoreo Atmosférico Copernicus.

Las observaciones indican que Milán, Torino y Bérgamo también han experimentado esta reducción.

Y eso no es todo. En Venecia el agua de los canales se volvió cristalina, debido a la reducción en el turismo. Algunos afirman que hasta se han llegado a ver delfines.

Lima, considerada como una de las capitales de América Latina más contaminadas, registra el aire más limpio de los últimos tres años gracias a la cuarentena obligatoria.

Ahora, imagina los beneficios ambientales en nuestro país de seguir con la reducción de actividades humanas.

Es indiscutible que la Tierra ha tenido un momento para sanar, para reconectar. Si ella lo ha aprovechado, tú por qué no.

Momento para reconectar contigo

Este tiempo de permanecer en casa no lo etiquetes como perdido o de aburrimiento. No pienses que por no estar en la calle, en la oficina o haciendo otra actividad, no eres productivo. Al contrario, justo esos factores son los que han desconectado tu cuerpo de tu mente, haciendo que la concentración plena se olvide de lo que realmente importa: estar presente.

¿Hace cuánto que no estas consciente de este momento?

Bueno, pues el yoga y la meditación te enseñan a cultivar la calma, la paciencia y el autocontrol, a través de la conciencia plena.

No es un trabajo fácil ni con resultados milagrosos. Es una labor constante, con beneficios físicos, mentales y emocionales.

Intenta con esta sencilla clase de yoga que te enseñará a conectar con el presente.

 

 

O bien, puedes tomarte unos minutos para hacer esta meditación y conectar contigo.

 


Namasté. 

 

 

Redacción / Información de reporteindigo.com / Video: YouTube / Living LaMarquez / Cultivarium

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